La lucha contra el analfabetismo en Brasil acaba de dar un paso monumental. Más de 30 mil personas, principalmente de áreas de reforma agraria y periferias urbanas, celebraron su graduación en un acto masivo en Recife. Esta jornada representa una victoria contra décadas de exclusión educativa que afectó especialmente a campesinos y habitantes de zonas marginadas.
El evento, realizado en el Ginásio de Esportes Geraldo Magalhães, reunió a representaciones de nueve estados del Nordeste y otras regiones del país. La iniciativa forma parte del Pacto de Superación del Analfabetismo y Qualificación de Jóvenes y Adultos del Ministerio de Educación, desarrollado en colaboración con el Movimiento Sin Tierra, el Programa Nacional de Educación en la Reforma Agraria y el proyecto Mãos Solidárias. La metodología cubana "Sí, yo puedo" demostró su efectividad, permitiendo un aprendizaje colectivo acelerado vinculado a las realidades territoriales específicas.
La secretaria de Educación Continuada, Alfabetización de Jóvenes y Adultos, Diversidad e Inclusión, Zara Figueiredo, participó junto a representantes del Incra y coordinadores del MST. Marcela Nunes, integrante de la Jornada de Alfabetización, destacó que este acto simboliza la construcción colectiva en áreas de reforma agraria y periferias urbanas, evidenciando la necesidad de ampliar políticas públicas contra el analfabetismo. La Universidad Federal de Pernambuco organizó aproximadamente 1.500 turmas en el Nordeste, involucrando a 20 mil campesinos.
En las periferias urbanas, 52 municipios de 11 estados participaron en la jornada, alfabetizando a más de 18 mil personas. Luz Marin, coordinadora en Ceará, resaltó cómo en cinco meses se logró un proceso educativo diverso que transforma realidades territoriales. El evento también sirvió para lanzar el Cadastro Único de Educación de Jóvenes y Adultos, herramienta gubernamental para mapear demandas educativas.
Esta celebración no es solo una graduación, sino un acto político que cuestiona décadas de abandono educativo en territorios históricamente marginados. Demuestra que cuando el Estado, movimientos sociales y universidades convergen, es posible revertir exclusiones estructurales. La educación emerge como herramienta de emancipación colectiva, desafiando el modelo neoliberal que sistemáticamente precarizó el derecho a aprender. Cada persona alfabetizada representa una victoria contra la desigualdad estructural brasileña.