El Festival de Cine Cubano de Minnesota cumplió diecisiete ediciones transformándose en un acto de resistencia cultural frente al bloqueo estadounidense. Con sede en Minneapolis, este espacio anual exhibe películas que reflejan los desafíos y logros del pueblo cubano, evidenciando cómo las políticas de asfixia económica impactan directamente en la producción cinematográfica de la isla.
La decimoséptima edición reunió a una audiencia creciente que descubre a través del cine las realidades cubanas. Greg Klave, del Comité de Cuba en Minnesota, destacó la larga colaboración con el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos. La embajadora Lianys Torres, jefa de la Misión de Cuba en Estados Unidos, participó en la clausura, reconociendo la solidaridad existente en el estado.
La selección fílmica incluyó obras de directores emergentes y el documental "El Misterio de la Música Cubana: La Clave", que rinde homenaje a las raíces afrocubanas. La música en vivo de Gloria "La Niña" Rivera completó una programación que fusiona cine y tradición musical.
Franklin Curbelo, curador del festival, explicó la crudeza de producir cine bajo bloqueo: los realizadores buscan financiamiento externo en Europa porque las sanciones limitan los recursos internos. Cada película, independientemente de su género, muestra las consecuencias de seis décadas de cerco económico.
El evento ocurre en un contexto particularmente crítico. El régimen Trump interrumpió el suministro petrolero venezolano que cubría casi la mitad de las necesidades energéticas cubanas, generando una emergencia nacional. Estudiantes como Héctor Sánchez López asisten al festival reconociendo la importancia del apoyo humanitario a Cuba frente a políticas diseñadas para estrangular a la isla.
Este festival representa más que cine: es un puente cultural que desafía narrativas hegemónicas y muestra la resistencia creativa de un pueblo que persiste pese a las adversidades impuestas desde el norte.
