Treinta años después, las preguntas esenciales sobre planificación, mandantes y beneficiarios permanecen sin respuesta, evidenciando una justicia fragmentada que solo alcanzó a dos comandantes policiales.
La narrativa oficial de un "confronto" entre policías y campesinos se desmorona ante los indicios de ejecuciones planificadas y uso desproporcionado de la fuerza. Testimonios y pericias revelan una operación cuyos preparativos incluyeron el retiro de identificaciones policiales y la remoción de cuerpos antes de la investigación, comprometiendo desde el inicio cualquier reconstrucción fidedigna de los hechos.
Las sospechas apuntan a una compleja trama de intereses económicos y políticos. Investigaciones señalan el financiamiento del desplazamiento policial por parte de la empresa Transbrasiliana, con indicios de participación de la gigante minera Vale do Rio Doce, aunque estas líneas nunca fueron plenamente esclarecidas. La presión contra la reforma agraria se entrelazaba con disputas territoriales, proyectos mineros y alianzas entre latifundio, minería e infraestructura que configuran lo que el movimiento denomina un "proyecto de muerte".
La investigación penal mostró graves limitaciones: testigos clave fueron descalificados, sospechas sobre pistoleros contratados no prosperaron, y autoridades como el gobernador de la época nunca fueron incluidos en la pesquisa. El proceso estuvo marcado por cambios de jueces, absoluciones masivas y una impunidad estructural que protegió a poderosos actores regionales.
La reparación sigue siendo incompleta. Más de veinte mutilados permanecen sin indemnización, las pensiones no fueron actualizadas y falta asistencia médica especializada para quienes cargan secuelas físicas y psicológicas. Para el Movimiento Sin Tierra, mantener viva la memoria significa transformar el luto en organización, insistiendo en las preguntas sin respuesta y exigiendo no solo responsabilización penal, sino políticas efectivas de democratización de la tierra. El caso clama por una comisión de la verdad que pueda finalmente desentrañar las responsabilidades completas de esta tragedia que marcó la historia brasileña.