El conflicto universitario vuelve a encender la mecha. Gremios docentes de todo el país anunciaron un paro nacional que arranca el 27 de abril y se extiende hasta el 2 de mayo, en una pulseada directa contra el Gobierno por el salario, el presupuesto y el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. La medida no viene sola: se suma una nueva marcha federal que las universidades ya están coordinando para exigir que la ley se implemente de una buena vez.
La situación es crítica. Los sindicatos denuncian que el oficialismo viene incumpliendo la normativa vigente, ignorando fallos judiciales y ofreciendo aumentos que quedan siempre un paso atrás de la inflación. El poder adquisitivo de los trabajadores de la educación se desmorona, y el sistema universitario entero siente el temblor. En la Universidad Nacional de La Plata, por ejemplo, ya se palpita una jornada de protesta con marcha de antorchas, una postal que combina reclamo salarial con defensa de la educación como derecho social.
"No es solo un tema de sueldos", advierten desde los gremios. Lo que está en juego es el futuro de la ciencia, la tecnología y la producción de conocimiento en el país. La memoria está fresca: la movilización masiva del 23 de abril de 2024 demostró que cuando la comunidad universitaria se organiza, algo se mueve. "Cuando luchamos, conseguimos", repiten como un mantra que hoy vuelve a cobrar fuerza.
El escenario es delicado. Con un Gobierno que insiste en el ajuste y una comunidad educativa que no afloja, la pulseada promete escalar. La universidad pública argentina, esa que siempre fue orgullo de la región, vuelve a ser trinchera. Y esta vez, con antorchas, paros y una marcha federal, el mensaje es claro: no se rinden.