La Argentina de Milei es un reality show donde la inflación del 2,9% en febrero es solo el telón de fondo para el verdadero espectáculo: el jefe de Gabinete viajando con su esposa en el avión presidencial y tomando jets privados a Punta del Este. Mientras tanto, el CEO de Vista Energy celebra que la guerra en Irán puede impulsar el shale argentino. ¡Qué suerte! La muerte ajena como oportunidad de negocio.
El gobierno que prometió "achicar el Estado" resulta que lo achica solo para los pobres. Para los amigos, hay aviones presidenciales y viajes a Uruguay. La "libertad" neoliberal significa libertad para que las petroleras exploten Vaca Muerta mientras el pueblo paga tarifazos del 6,8%. La "revolución libertaria" es, en realidad, la vieja oligarquía con discurso anarcocapitalista.
Los funcionarios se defienden con el clásico "operación kirchnerista", como si viajar con la esposa a Nueva York fuera un acto de resistencia política. Mientras tanto, 33,1% de inflación interanual y la economía "en proceso de corrección" (léase: ajuste salvaje). La distopía perfecta: un presidente que habla con su perro muerto y un gabinete que viaja como realeza medieval. Donde los CEO festejan ganancias récord y los ciudadanos cuentan monedas para llegar a fin de mes. Donde los funcionarios vuelan en jets privados mientras hablan de ajuste. Donde el shale promete riqueza futura y el presente es pura miseria inflacionaria. Cuarenta millones de monigotes en el teatro del absurdo neoliberal, con un desequilibrado como director de escena.