La central obrera argentina está en modo combate total, aunque no dé esa sensación (la Argentina, últimamente, es un país de sensaciones). La mesa chica de la CGT se reúne hoy a las 15 en la sede de UPCN, donde Andrés Rodríguez, el jefe de los estatales, hará de árbitro entre las distintas facciones. Los triunviros Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Arguello tienen la misión incomoda: definir qué hacer contra la reforma laboral que el viernes se vota en el Senado.
Al tiempo que la cúpula sindical delibera, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) ya lanzó su propia ofensiva. Estos "combativos" convocaron a movilizar el viernes desde las 12, justo cuando los senadores debatan la ley. ATE, que integra este nucleamiento junto a la UOM, Aceiteros, Aeronáuticos y las dos CTA, anunció paro nacional para esa misma jornada.
La estrategia es clara: si la reforma se aprueba, los senadores pagarán el "costo político" (aunque no se recuerda personaje político que lo haya pagado). Especialmente los peronistas que se animen a votar a favor, como ya lo hicieron. En paralelo, preparan acciones judiciales (¿?) contra los puntos que consideran inconstitucionales, como las restricciones al derecho de huelga.
Jorge Sola ya adelantó el guión: "Para nosotros no termina aún. Si es votada, como todo indica que sucederá, el reclamo y la protesta en la calle se mantendrán". La CGT busca desesperadamente recuperar protagonismo frente a los gremios más duros que la desafían.
El cuarto paro general contra el gobierno de Milei fue apenas el aperitivo. Ahora viene el plato fuerte: movilización al Congreso, presión judicial y amenazas políticas. Los sindicalistas juegan su última carta antes de que la reforma laboral se convierta en ley. El viernes será día de definiciones, tanto en el Senado como en las calles.
FRESU es la unión de sindicatos que pertenecen a la CGT, pero que no están conformes con la falta de acción por parte de la central obrera ante la inminente reforma laboral esclavista, y que considera que la CGT le da aire al gobierno para que avance y que luego no habrá retorno, ni siquiera por la via judicial. Las dos CTA, la Uom, aceiteros, son algunos de los sindicatos que la conforman y representan más fielmente las necesidades e impresiones de las bases obreras frente a esta consumación del avasallamiento consumado con acuerdo de los aliados al oficialismo que incluyen un ala del peronismo, inclusive.