LA PSIQUE COLONIZADA: CÓMO LOS ALGORITMOS FASCISTAS ENVENENAN NUESTRAS REDES
Arte y Pensamiento

LA PSIQUE COLONIZADA: CÓMO LOS ALGORITMOS FASCISTAS ENVENENAN NUESTRAS REDES

(★) .- La economía de la atención extrae valor de nuestras emociones más oscuras, alimentando un ciclo de odio que debilita la acción colectiva.

Las plataformas digitales han descubierto que las pasiones tristes son más rentables, según nos informa Nuria Alabao en articulo de Rebelion.org. El miedo, la indignación y el resentimiento generan mayor engagement que la alegría, creando un ecosistema donde los afectos negativos circulan como mercancía premium. Esta economía de la atención coloniza nuestra vida psíquica, transformando nuestra energía emocional en datos que entrenan algoritmos opacos. El sociólogo César Rendueles lo expresa con crudeza: no es que en Twitter haya muchos nazis, es que tiene un algoritmo nazi.
El capitalismo digital encontró en nuestra mente la última frontera de apropiación. Cuando scrolleamos en Instagram o nos insultamos en X, realizamos lo que Paolo Virno llamaba "cooperación productiva": alimentamos la máquina con nuestro trabajo emocional continuo. Las plataformas no solo difunden estas pasiones tristes, sino que las producen activamente, modelando una subjetividad fragmentada, resentida y adicta a su propia impotencia. La extrema derecha es extraordinariamente eficaz en este ecosistema porque su discurso se estructura precisamente sobre estos afectos negativos.
La literatura weird contemporánea explora estas ansiedades neoliberales. Juan Mattio en "Materiales para una pesadilla" imagina un futuro donde la realidad virtual sustituye los entornos físicos, reflejando cómo la tecnología digital fue durante mucho tiempo la cara amable de la globalización neoliberal. Estos imaginarios literarios confrontan las pesadillas de nuestro presente: algoritmos que gobiernan nuestras interacciones, realidades virtuales que reemplazan el contacto humano, políticas fascistas que se nutren del miedo social.
La depresión masiva que describe Franco 'Bifo' Berardi encuentra salida en la violencia digital. "Mejor agresivo que triste" parece ser el lema de este fascismo algorítmico que transforma el sufrimiento en agresión. Las redes difunden este veneno de los afectos fascistas encauzado por oscuros algoritmos que premian la reacción visceral sobre la complejidad. El resultado es un espacio público donde las emociones destructivas están sobrerrepresentadas y las discusiones se simplifican hasta lo absurdo.
Frente a esta colonización de nuestra psique, la apuesta spinozista propone resistir desde el aumento de nuestra potencia, no desde el resentimiento. Las pasiones alegres requieren tiempos lentos: encontrarse para debatir en persona, vincularse, pensar con complejidad. La comunidad y el apoyo mutuo nos hacen menos manipulables, más autónomos, amplían nuestra capacidad de acción colectiva. Politisar las frustraciones en sentido emancipador significa redirigir la rabia contra quienes provocan nuestras inseguridades vitales, construyendo comunes que resistan a la lógica extractivista de las plataformas.