Nació el 31 de octubre de 1948 en Chiarumani, provincia Aroma, La Paz. Sus padres fueron Angelino Mejía e Ignacia Soto. A los doce años migró a Cochabamba para trabajar como empleada doméstica. Esa experiencia le mostró la explotación y la discriminación que sufrían las campesinas e indígenas que llegaban a las ciudades.
Volvió a su comunidad y formó familia en Sullcawi junto a Rosendo Morales. En la segunda mitad de los setenta ya presidía el Club de Madres de Umatuma y la organización de mujeres de la provincia Aroma. Con Irma García impulsó una organización sindical propia de las campesinas, primero departamental y después nacional, en un contexto de dictaduras y persecución.
El 10 de enero de 1980, con el respaldo de Jenaro Flores Santos, dirigente de la CSUTCB, se fundó la Federación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia Bartolina Sisa. Lucila fue elegida primera Ejecutiva Nacional. Durante dos gestiones trabajó por consolidar la organización en todos los territorios y por fortalecer la presencia de las mujeres en el movimiento campesino.
Denunció la explotación, la discriminación y la violencia contra las mujeres. Peleó por precios justos, mercados, combustibles, tecnología y mejores condiciones para las productoras, y por la situación de las trabajadoras del hogar. Sufrió persecución política durante el régimen de Luis García Meza y participó en la lucha por recuperar la democracia junto a mujeres mineras y obreras.
Desde 1990 vivió en Santa Cruz de la Sierra, dedicada al comercio, aunque siguió siendo referente de las Bartolinas. Murió el 29 de agosto de 2026 a los 77 años. Su vida quedó marcada por la resistencia frente a las dictaduras y por la construcción de una organización propia de mujeres campesinas indígenas originarias. Las Bartolinas la reconocen como Jach’a Tayka, gran madre histórica.