La Puerta del Sol fue escenario de una masiva protesta pacífica que recorrió el centro de Madrid, convocada por los dos principales sindicatos, en defensa de la sanidad y la educación pública. Las organizaciones denuncian que el gobierno de Isabel Díaz Ayuso impulsa un plan sistemático de privatización que profundiza las desigualdades en la región más rica de España.
El manifiesto leído durante la concentración fue contundente: Madrid lidera el ranking de riqueza del país, pero ocupa los últimos lugares en inversión por alumno. Además, los docentes de la Comunidad de Madrid son los peor pagados, a pesar de que el costo de vida en la región es el más alto. Las demandas incluyen la reducción de horas lectivas y el fin de la carga burocrática que obliga al profesorado a dedicar más tiempo a formularios online que a la enseñanza.
Los sindicatos también denunciaron el desvío de recursos de la educación pública hacia la privada mediante conciertos educativos y la cesión de terrenos para construir escuelas que luego se privatizan. Esta política neoliberal genera segregación escolar, brechas profundas entre barrios y centros educativos, y termina castigando a las personas más vulnerables. Exigen aumentar los fondos para educación especial y garantizar el apoyo necesario a las infancias que más lo necesitan.
La movilización funciona como termómetro de cara a la huelga que se prepara para el inicio del próximo curso, entre septiembre y octubre. La lucha sigue en las calles.