Según la Gaceta UNAM, Miguel León-Portilla dedicó su vida académica al estudio del pensamiento mesoamericano, manteniéndose activo como docente e investigador hasta su fallecimiento en 2019. El artículo destaca que el historiador siempre rechazó el título de "erudito", prefiriendo definirse como un estudiante perpetuo.
La publicación señala que su obra cumbre, "Visión de los vencidos" (1959), representó un punto de inflexión historiográfico al dar voz por primera vez a los pueblos originarios sobre la Conquista. Según el medio universitario, este trabajo echó por tierra el dogma establecido de que las culturas indígenas no habían dejado testimonio escrito de aquel proceso histórico.
La Gaceta UNAM resalta que León-Portilla aprendió náhuatl bajo la tutela del padre Ángel María Garibay, compromiso que le permitió acceder a códices y textos recopilados por fray Bernardino de Sahagún. El artículo menciona que el historiador concebía su obra como una "Ilíada indígena" que reflejara la perspectiva de los derrotados.
El medio universitario enfatiza que, de haber vivido hasta 2026, el académico habría cumplido 100 años, probablemente celebrados en su cubículo del Instituto de Investigaciones Históricas, pues según sus propias palabras, no se imaginaba fuera de la UNAM. La publicación concluye destacando su compromiso con la preservación de las lenguas indígenas y su visión de que "cuando muere una lengua, las cosas divinas y humanas ya no se reflejan en ese espejo".