NEGAR EL FUEGO MIENTRAS ARDE EL MUNDO
Extractivismo

NEGAR EL FUEGO MIENTRAS ARDE EL MUNDO

(★) .- Hay quienes miran el termómetro y eligen no creerle.

José Paruelo es ingeniero agrónomo y doctor en Ecología. Escribe desde un lugar que conoce: la tierra, el clima, lo que se mide y lo que se niega. En un artículo publicado en El Popular, describe una contradicción que no se le escapa a nadie que haya visto trabajar el campo. Los mismos sectores que festejan los aumentos de productividad, la biotecnología, la inteligencia artificial y la robótica, combaten el conocimiento que hace posibles esos delirios. Elon Musk promovió la destrucción del sistema estatal de Ciencia de los Estados Unidos mientras sueña que sus empresas conquistan el espacio. Sin despeinarse.
Paruelo llama a esto posverdad. Los hechos objetivos tienen menos peso que las emociones, las creencias, los prejuicios. No es un juego inocuo. En la pandemia del COVID-19 se cobró vidas humanas. El terraplanismo literal es síntoma de algo grave, pero relativamente inocuo: nadie decide una política asumiendo que la Tierra es plana. Los movimientos anti-vacunas son otro cantar. Y el negacionismo del cambio climático, dice el autor, es letal.
El consenso científico es abrumador. Los registros satelitales muestran un aumento de casi 1,5°C en la temperatura media del planeta desde 1880. El IPCC, miles de científicos bajo el paraguas de la ONU, confirma que el cambio climático es inequívoco y causado por humanos. En 2025 se alcanzó el nivel más alto de concentración de CO2 en tres millones de años, medido en burbujas de aire atrapadas en el hielo de los polos. Cerca del 85% de las emisiones provienen de la quema de combustibles fósiles.
Aceptar esto establece una línea. De un lado, la evidencia. Del otro, quienes aducen una conspiración contra la libertad individual. Paruelo no se queda en la ideología. Detrás de la financiación de los esfuerzos por desacreditar a quienes advierten sobre la gravedad están las grandes empresas ligadas a la explotación de hidrocarburos. Negar el cambio climático no es más que otra estrategia para defender intereses y privilegios.
El clima ya cambió.