EL FRACKING NO ES LA SALIDA: EXPERTOS DESMANTELAN EL MITO DE LA SOBERANÍA ENERGÉTICA
Extractivismo

EL FRACKING NO ES LA SALIDA: EXPERTOS DESMANTELAN EL MITO DE LA SOBERANÍA ENERGÉTICA

(★) .- Foro en la UNAM reunió a académicos y comunidades afectadas para dejar claro que la fractura hidráulica destruye territorios y no garantiza independencia.

Un sector del progresismo mexicano impulsa el fracking como camino hacia la soberanía energética, argumentando que el verdadero problema es el déficit de gas y no la técnica extractiva. Sin embargo, un foro realizado en la Facultad de Economía de la UNAM, con participación de investigadores, especialistas y comunidades afectadas, fue contundente: el problema sí es el fracking.
Luca Ferrari, geólogo de la UNAM, expuso datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos que revelan el rápido declive de esta técnica. El auge iniciado en 2008 duró apenas 15 años. Los pozos de fracking extraen el 90% de su producción total en solo tres años, lo que obliga a una perforación masiva. En Texas existen 1.4 millones de pozos, evidenciando el impacto territorial.
Manuel Llano, de CartoCrítica, señaló que apenas se recupera un máximo del 10% de los hidrocarburos estimados por pozo. Cada uno requiere entre 8 y 80 millones de litros de agua, generalmente potable, que termina contaminada. En México no existe regulación para el uso del agua en esta práctica. Yolanda Pica Granados advirtió que el agua de retorno, mezclada con aditivos tóxicos, puede contaminar acuíferos.
Beatriz Olivera, de la Alianza Mexicana contra el Fracking, recordó que la técnica no se limita a perforar pozos: requiere infraestructura, capital y tecnología externa. José Romero Tellaeche, exdirector del CIDE, fue claro: bajo este esquema de dependencia financiera y tecnológica, la soberanía energética es una ficción. "La soberanía es capacidad material de decisión", afirmó, y esa condición está lejos de alcanzarse.
Andrés Barreda Marín, académico de la UNAM, denunció que el fracking fue desarrollado como instrumento geopolítico de Estados Unidos para controlar hidrocarburos. Criticó que la 4T lo considere una técnica neutra cuando en realidad invisibiliza la destrucción ambiental al no tasarla económicamente. Las comunidades afectadas, en la segunda mesa del foro, testimoniaron que el fracking sí es el problema. Apostar por esta técnica no es soberanía: es profundizar la dependencia y sacrificar territorios.