La crisis del PAMI ya no es un rumor de pasillo sindical: los odontólogos dejaron de atender a los afiliados, los médicos de cabecera hicieron un paro de 72 horas y los intendentes cordobeses salieron a los medios a denunciar que los jubilados esperan hasta tres meses para conseguir un turno con un especialista. La obra social más grande del país, que cubre a más de cinco millones de personas mayores, está mostrando todas las costuras de un sistema que se rompe por el ajuste y la falta de pago a los prestadores.
En Santiago Temple, un pueblo del interior cordobés, el intendente Marcos Ferace describió la situación como "muy difícil" y soltó un dato escalofriante: los traslados de pacientes aumentaron un 200% en enero y febrero. ¿El motivo? La falta de atención local obliga a los jubilados a viajar para conseguir lo que el PAMI ya no les garantiza. Ferace contó que hay pacientes oncológicos que llevan dos meses sin recibir medicación. Dos meses sin quimioterapia para una persona mayor no es una demora administrativa: es una condena.
Mientras tanto, desde el gremialismo denuncian que el conflicto odontológico se destrabaría con un pago prometido para esta semana, pero la incertidumbre sigue siendo total. Los profesionales reclaman honorarios congelados y atrasos que se acumulan, mientras los afiliados se quedan sin atención bucal básica. La medida de fuerza de los odontólogos se suma al paro de médicos de cabecera que ya sacudió el sistema semanas atrás, generando un efecto dominó que deja a los jubilados sin acceso a la salud primaria.
Lo más grave es que esta crisis no es nueva ni aislada. Los intendentes cordobeses ya elevaron reclamos a la delegación del PAMI en Córdoba y no obtuvieron respuestas. Ahora preparan un reclamo conjunto al Gobierno Nacional, mientras la justicia federal ya tuvo que intervenir para ordenar que se restablezcan los pagos a prestadores de discapacidad. Que un juez tenga que obligar a una obra social a pagar lo que debe es la foto perfecta de un Estado que se retira de sus obligaciones más básicas.
El ajuste no es un número en un Excel. Es un jubilado que no tiene remedio, un paciente oncológico que espera su medicación, un odontólogo que cierra el consultorio porque no le pagan. El PAMI se desangra y los que pierden son siempre los mismos: los que ya dieron todo y hoy esperan que el sistema no los abandone.