Comunidades originarias de San Miguel de Allende, Guanajuato, volvieron a pisar la Zona Arqueológica de Cañada de la Virgen, recuperando un espacio clave para su vida social y espiritual que les había sido negado por estar en manos privadas. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó la reapertura del sitio, donde habitantes de pueblos como Agustín González, Toriles y Don Francisco recorrieron la vereda ceremonial construida por sus ancestros en el siglo V.
La dramaturga y asesora de la Presidencia, Jesusa Rodríguez Ramírez, les dedicó unas palabras: “Hoy el país les rinde homenaje por su resistencia y fuerza espiritual, que son los cimientos de este país que llamamos México”. El director del INAH, Omar Vázquez Herrera, destacó el simbolismo del acto para los pueblos otomíes y chichimecas de Guanajuato y Querétaro. Tras las ofrendas a los cuatro rumbos, la ceremonia se concentró frente a la Casa de los Trece Cielos, la pirámide de 16 metros que corona el sitio.
Se rindió homenaje a los arqueólogos Luis Felipe Nieto y Gabriela Cepeda. Nieto propuso en el año 2000 el polígono de protección de 701 hectáreas, expropiado por decreto presidencial en diciembre pasado. Cepeda, por su parte, impulsó el vínculo con la sociedad civil para lograr la recuperación del área nuclear del asentamiento. La arqueóloga Rossana Quiroz Ennis recordó que gracias a su trabajo se identificaron las dos grandes etapas de ocupación de la urbe prehispánica: una del siglo V y otra del siglo XI, que es la que aún se mantiene en pie.