LA WAWA ANCESTRAL VUELVE A CASA: EL CERRO CHANI RECUPERA A SU GUARDIÁN DEL AGUA
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LA WAWA ANCESTRAL VUELVE A CASA: EL CERRO CHANI RECUPERA A SU GUARDIÁN DEL AGUA

(★) .- La comunidad de Abra Pampa recuperó los restos de un niño de 700 años que había sido saqueado por arqueólogos en los 70.

Después de más de medio siglo de exilio forzado, la wawa del cerro Chaní finalmente regresa a su territorio. No es un fósil ni una pieza de museo: es un ancestro, un niño de 700 años que fue arrancado de su lugar de descanso por arqueólogos en la década del 70 y llevado a un laboratorio en Buenos Aires. Hoy, la comunidad de Abra Pampa, en Jujuy, lo recibe de vuelta para que cumpla su función original: ser guardián del agua.
El operativo de restitución fue un acto de soberanía territorial. Los restos del niño, que había sido extraído del cerro Chaní —una montaña sagrada para los pueblos originarios—, fueron entregados formalmente a las autoridades comunitarias. La ceremonia incluyó rituales ancestrales y la participación de organizaciones indígenas que vienen luchando hace décadas por la repatriación de sus muertos.
La wawa no vuelve como objeto de estudio científico. Vuelve como lo que siempre fue: un ser espiritual encargado de proteger las fuentes de agua en la puna jujeña. Para las comunidades, el cerro Chaní no es solo una montaña: es un cuerpo vivo que necesita de sus guardianes para mantener el equilibrio ecológico y cultural de la región.
Este regreso se inscribe en una lucha más amplia de los pueblos originarios por la descolonización de sus territorios y sus muertos. Mientras los museos y universidades siguen acumulando restos humanos saqueados, comunidades como la de Abra Pampa demuestran que la memoria no se negocia. La wawa ya está en su casa, y desde el cerro Chaní vuelve a vigilar el agua.

Fuente: originarios.ar