En una entrevista exclusiva con elDiario.es en La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel describió con crudeza la situación que vive Cuba bajo el bloqueo más recrudecido de su historia. "Es brutal, es algo criminal", afirmó, y explicó que la mayor perversidad del cerco impuesto por Estados Unidos no es solo su intensidad actual, sino su permanencia durante más de seis décadas. "El mayor cinismo es cómo ese bloqueo está acompañado de una construcción narrativa que trata de invisibilizar al verdadero culpable", señaló, en referencia al relato que presenta a Cuba como un "estado fallido".
Díaz-Canel detalló cómo el bloqueo se endureció a partir de 2019, cuando el régimen Trump impuso 240 medidas que potenciaron la persecución financiera y petrolera, y sumó a Cuba a la lista de países que supuestamente apoyan el terrorismo. Esa inclusión, explicó, cortó el acceso a créditos y complicó las relaciones bancarias internacionales. La administración Biden mantuvo esas condiciones, y la segunda etapa de Trump ha sido "sumamente agresiva", con órdenes ejecutivas que internacionalizan las sanciones y apuntan a cualquier empresa o persona del mundo que tenga vínculos con la isla.
El mandatario cubano puso ejemplos concretos del impacto en la vida cotidiana: falta de fertilizantes y combustible para la agricultura, más de 100 mil pacientes en lista de espera para operaciones quirúrgicas —entre ellos 12 mil niños—, y una tasa de mortalidad infantil que se duplicó al pasar de 4,6 a más de 9 décimas por cada mil nacidos vivos. "Sigue siendo competitiva a nivel internacional, pero no es la que nosotros estamos acostumbrados", lamentó. También reveló que, aunque la industria farmacéutica local ha producido más de 70 mil bulbos de medicamentos, no pueden distribuirlos por la falta de combustible para el transporte.
Frente a este escenario, Díaz-Canel reivindicó la estrategia de resistencia creativa del pueblo cubano. Destacó que, en medio del cerco, Cuba logró desarrollar sus propias vacunas contra la COVID-19, diseñar ventiladores pulmonares de alta prestación y aumentar la participación de las fuentes renovables de energía del 3 al 10 por ciento en solo un año. "Un estado fallido no podría sobrevivir en medio de esta situación ni demostrar que cuando tiene recursos puede hacer las cosas de otra manera", sentenció.
Sobre las conversaciones con Estados Unidos, el presidente afirmó que Cuba siempre ha estado dispuesta al diálogo, pero con condiciones claras: sin presiones, sin condicionamientos sobre el sistema político y con respeto a la soberanía. "No puede haber imposición de cambio de sistema político", remarcó, y recordó que en todos los momentos de diálogo, Cuba cumplió sus compromisos mientras Estados Unidos los incumplió. "Hay muchas cosas que las tiene que resolver Estados Unidos, no Cuba", concluyó.
Díaz-Canel también se refirió a la posibilidad de una agresión militar, que consideró parte de los escenarios que baraja la administración estadounidense junto con el estallido social o la ocupación económica. "No le tememos a la guerra, pero nos preparamos con la doctrina de la guerra de todo el pueblo", advirtió. Y lanzó una reflexión final: "El mundo tiene que darse cuenta de que lo que está pasando con Cuba no es solo en Cuba. Es una agresión multidimensional que se expresa en una guerra ideológica, cultural y mediática. Quien se levanta por Cuba hoy se levanta para todos los tiempos".