LA BURGUESÍA BRASILEÑA ESTÁ DIVIDIDA Y EL AGRONEGOCIO SE DESMORONA, SEGÚN STEDILE
General

LA BURGUESÍA BRASILEÑA ESTÁ DIVIDIDA Y EL AGRONEGOCIO SE DESMORONA, SEGÚN STEDILE

(★) .- El dirigente del MST analizó la correlación de fuerzas internacional y nacional, y llamó a la militancia a prepararse para la disputa electoral de 2026.

En un análisis de coyuntura presentado ante la militancia del MST, João Pedro Stedile trazó un panorama de la lucha de clases en Brasil y el mundo. Sostuvo que el capitalismo global atraviesa una crisis estructural que se profundiza, y que el capital recurre a dos tácticas para superarla: promover guerras para destruir capital instalado y mano de obra, y apropiarse de los bienes naturales públicos. En ese marco, señaló que Estados Unidos perdió la guerra contra Irán, lo que fortaleció a ese país y aisló al gobierno de Israel, al que calificó de nazista. Como respuesta, el régimen Trump reactivó la Doctrina Monroe para ejercer control absoluto sobre América Latina, con ofensivas contra Cuba y Venezuela, e injerencia en procesos electorales de la región.
Sobre la lucha de clases en Brasil, Stedile afirmó que la burguesía nacional, controlada por el capital financiero, está satisfecha porque acumula a partir del rentismo, las tasas de interés más altas del mundo y la especulación. En contraste, la clase trabajadora sigue golpeada: la mitad está en la informalidad, los empleos creados son de bajos salarios y las familias se hunden en deudas, agravadas por las apuestas online que drenan 30 mil millones de reales por mes. Como conquistas parciales, destacó la reducción de la jornada de 6x1 a 5x2 y la lucha por el transporte público gratuito, que ya funciona en 60 ciudades.
En el plano electoral, Stedile señaló que la burguesía está dividida: una parte prefiere la estabilidad con Lula antes que arriesgarse con un candidato de extrema derecha que genere conflictos sociales. La derecha también está fragmentada, con candidatos alternativos que le quitan votos a Bolsonaro, quien perdió nueve puntos en las encuestas recientes. El caso del banco Master, que financiaba al bolsonarismo, agrava la situación de la ultraderecha. Para Stedile, la misión de la militancia es trabajar de casa en casa por la reelección de Lula, elegir gobernadores progresistas y candidatos comprometidos con la reforma agraria popular.
En el campo, el dirigente afirmó que la reforma agraria clásica fue abandonada por el Estado y el propio gobierno Lula, y que las políticas públicas no llegan a la mayoría del campesinato. Sin embargo, destacó que el agronegocio muestra señales de desgaste: deudas de 180 mil millones de reales, costos de producción disparados y restricciones del mercado europeo por el uso de agrotóxicos. Empresas como Raízen, con 1,3 millones de hectáreas, están en quiebra, y hay 14 mil procesos de recuperación judicial. Stedile llamó a aprovechar esas brechas para avanzar en la conquista de tierras.
Por último, enumeró las misiones de la militancia: solidaridad activa con Cuba y Venezuela, seguir las luchas de masas, fortalecer la agroecología y las pequeñas agroindustrias, mantener la formación política permanente y usar el arte y la cultura como vehículos de las ideas transformadoras. Advirtió que sin recursos humanos y materiales no se podrá avanzar en la lucha de clases.