LA CAPITAL SE TIÑE DE ROJO: LOS SOCIALISTAS BARREN EN LAS ELECCIONES DE DC
General

LA CAPITAL SE TIÑE DE ROJO: LOS SOCIALISTAS BARREN EN LAS ELECCIONES DE DC

(★) .- Janeese Lewis George, militante del DSA, gana la nominación demócrata a la alcaldía y encabeza una ola progresista que entierra décadas de austeridad y complicidad con los ricos.

La noche del domingo trajo noticias que sacuden el establishment de Washington DC: el conteo final de la votación por orden de preferencia confirmó el triunfo arrollador de la izquierda en las primarias demócratas. Janeese Lewis George, concejal del Ward 4, nativa de la ciudad, mujer negra y miembro de los Socialistas Demócratas de América (DSA), se quedó con la nominación a la alcaldía con más del 50% de los votos en primera ronda. Como no hay candidato republicano, su victoria en noviembre es un hecho. Su campaña construyó una coalición multirracial y multigeneracional que barrió en casi todos los distritos, con un mensaje claro: frenar la carestía y enfrentar las políticas fascistas del régimen Trump, incluyendo la pérdida de empleos, la persecución migratoria y la ocupación militar.
Este triunfo entierra la era de austeridad posterior a la Junta de Control Fiscal, ese período manejado por los grandes negocios que desplazó a la comunidad negra y hundió a las familias trabajadoras en una crisis de vivienda. Los gobiernos de Tony Williams, Adrian Fenty y Muriel Bowser beneficiaron siempre a los ricos y a los especuladores inmobiliarios que dispararon los precios. Lewis George representa una generación más joven, inspirada por las campañas de Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez y otras figuras progresistas que vienen ganando desde la primera era Trump. Ni los ataques llamándola "blanda contra el crimen" ni las amenazas del propio Trump de intervenir DC lograron frenarla.
Pero la ola no para ahí. Por primera vez en más de 30 años, DC tendrá un nuevo delegado sin voto en la Cámara de Representantes: Robert White, actual concejal general, aplastó a su oponente conservadora Brooke Pinto. White fue el impulsor de la resolución del Concejo de DC que exigió sacar a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo y volver a la normalización de relaciones con la isla. En las contiendas al Concejo, Oye Owolewa —inmigrante nigeriano, musulmán negro, farmacéutico y miembro del DSA— ganó el escaño general, reemplazando a la moderada Anita Bonds. Su campaña incluyó frenar la construcción de una nueva sede de ICE en un barrio negro del sureste. En el Ward 1, la organizadora inquilinaria Aparna Raj se impuso con el respaldo de decenas de sindicatos, prometiendo bajar las facturas de servicios públicos, terminar con la plaga de ratas y cortar la colaboración entre la policía local y los agentes migratorios federales.
El bloque progresista que ahora domina el gobierno de DC abre la posibilidad de cambios profundos, siempre que estas coaliciones populares mantengan su unidad. La Alcaldía, el Concejo y la Fiscalía General —con Brian Schwalb, que ha demandado al régimen Trump por la ocupación militar y perseguido a los grandes monopolios y propietarios abusivos— están ahora en manos de una izquierda organizada. La tarea inmediata es cumplir las promesas: regular a la eléctrica Pepco, terminar con la colaboración policial con los federales, invertir en la juventud y generar empleos. Como en Chicago, Nueva York y Seattle, DC se suma al movimiento nacional que elige alcaldes socialistas y laborales, pero con un desafío extra: no tiene representación votante en el Congreso y enfrenta las amenazas constantes de un régimen que quiere arrebatarle su autogobierno.