Las Escuelas Públicas Alianza, conocidas como escuelas charter, nacieron al amparo de la Ley 85-2018, aprobada bajo la presión de la Junta de Supervisión Fiscal impuesta por la Ley PROMESA. El objetivo declarado era reducir el tamaño y costo del Departamento de Educación, el mayor empleador del gobierno. Pero el resultado fue el cierre de cientos de escuelas públicas y la transferencia de fondos del Estado a manos privadas, en un claro proceso de mercantilización de la educación.
El modelo no es nuevo. Viene de Estados Unidos, impulsado por ideas del economista neoliberal Milton Friedman y popularizado durante el gobierno de Bill Clinton. Se trata de escuelas operadas por entes privados que reciben dinero público, pero que no rinden cuentas como las escuelas tradicionales. En Puerto Rico, esto choca directamente con la Constitución, que prohíbe sostener escuelas que no sean las del Estado. Les maestres que trabajan en estas alianzas enfrentan contratos anuales, más horas de trabajo, menos beneficios y una protección sindical casi inexistente. Estudios muestran que las charter no han resuelto los problemas educativos de la pobreza ni la desigualdad en Estados Unidos.
Es necesario también trazar paralelos con el proceso de americanización que comenzó tras la invasión de 1898. Aunque la Ley 85 no se propone explícitamente asimilar culturalmente al pueblo puertorriqueño, sus efectos apuntan en esa dirección. El énfasis en el inglés como llave para acceder a la economía global, la imposición del Pledge of Allegiance y el uso de libros de texto en inglés reproducen dinámicas de subordinación cultural. La diferencia es que ahora el vehículo no es una administración colonial externa, sino operadores privados que diseñan su propio currículo sin ninguna obligación de preservar la identidad puertorriqueña.
El debate sobre las escuelas charter no es pedagógico: es político. Se trata de decidir si la educación pública sigue siendo un derecho o se convierte en un negocio, y si Puerto Rico puede mantener su identidad frente a un modelo que privilegia el inglés, debilita a les trabajadores y pone el dinero del pueblo en manos privadas.