El Colegio de Abogados del Uruguay (CAU) organizó una mesa de debate titulada “Reducción de la jornada laboral. ¿Sí o no?”, con la participación de Marcelo Abdala, presidente del PIT-CNT; Hernán Bonilla, economista del Centro de Estudios para el Desarrollo; y Mario Garmendia, presidente de la Comisión de Derecho Laboral. La actividad fue impulsada por la Comisión de Asuntos de Relevancia Pública del CAU, creada en 2025 con el objetivo de meter al Colegio en los temas que importan.
Martín Arroyo Akiki, presidente de esa comisión, explicó que la idea fue generar un intercambio serio, sin chicanas, donde cada expositor pudiera reconocer los argumentos del otro. “Sabíamos que mucho de lo que dijo cada uno era reconocido por el otro como válido. Esa es justamente la idea, que creo que es lo que menos estamos encontrando en la sociedad”, señaló.
Garmendia abrió el fuego recordando que la regulación del tiempo de trabajo está en el origen mismo del derecho laboral. Dijo que reducir la jornada es un paso que se impone “por la fuerza de los hechos” y que discutir horas de trabajo es, en el fondo, discutir cuánto tiempo de vida puede absorber el patrón.
Abdala fue por más: sostuvo que no hay fundamentos para decir que la reducción sea inviable. Vinculó el tema con la revolución tecnológica, que reduce el tiempo socialmente necesario para producir, y denunció que esas ganancias de productividad terminan engordando una desigualdad “escandalosa”. Para el sindicalista, menos horas laborales mejoran el clima en las empresas, reducen accidentes, facilitan la inserción de las mujeres y fortalecen una competitividad genuina.
Bonilla, más cauto, pidió no saltar sin red. Dijo que cualquier reducción con mantenimiento del salario debe ir de la mano de la productividad, que en Uruguay está estancada desde hace una década. Alertó que un aumento de costos del 20% podría ser letal para las PYMES y que la economía viene “prácticamente estancada” desde mediados de 2025, con malas perspectivas de empleo para 2026.
Arroyo destacó que la normativa laboral uruguaya es “sumamente vetusta” —la ley de ocho horas es de 1915— y que urge actualizarla. La comisión no descarta organizar una segunda actividad específica sobre el tema, y ya comprometió a Abdala para futuros eventos.