Las comunidades wichí de El Impenetrable chaqueño están de luto pero no se rinden. Sara Maldonado, una mujer de 64 años con graves afecciones pulmonares, murió luego de ser trasladada de urgencia desde Misión Nueva Pompeya hasta Juan José Castelli con un cuadro crítico en el que escupía sangre. Su deceso ocurrió en el quinto día del acampe masivo que más de ocho localidades y parajes sostienen en el ingreso a Nueva Pompeya, bajo la consigna “Basta de hambre y muertes por tuberculosis”.
La protesta, que se desarrolla en el predio conocido como “la balanza vieja”, denuncia lo que llaman un “genocidio silencioso, vigente y agravado” por parte del Estado. Según los referentes, las muertes por tuberculosis, desnutrición crónica y Chagas son evitables, pero la falta total de médicos, insumos básicos y ambulancias en los parajes rurales las convierte en una condena anunciada. La situación se agrava con el cierre de merenderos, el funcionamiento casi nulo de los comedores escolares y las irregularidades en el programa Ñachec, cuyas cajas de mercadería llegan con demoras de hasta cinco meses, abiertas y con faltantes.
El acampe no afloja ni con el dolor ni con el frío. Las comunidades, organizadas en asambleas permanentes con ollas comunitarias, exigen soluciones firmadas en ejes concretos: emergencia sanitaria con médicos y ambulancias, emergencia alimentaria con apertura de merenderos, cese de cortes de luz y agua, y la regularización territorial de las tierras ancestrales de la Reserva Grande. La Defensora Adjunta del Poder Judicial del Chaco, Gisela Wirtz, tiene previsto visitar el acampe el viernes 12 de junio para relevar testimonios, en el marco de una medida cautelar penal que ella misma impulsó por el “genocidio silencioso” que padecen estas comunidades, justamente las que quedaron fuera de la histórica cautelar de la Corte Suprema de 2007.
Mientras tanto, los manifestantes preparan una marcha hacia el centro de Pompeya en cuanto el clima lo permita, y ya se reunieron con el Secretario de Gobierno local para exigir que el Intendente interceda ante el Gobernador. Organizaciones como la CCC, la Federación Nacional Campesina y el Movimiento de Naciones y Pueblos Originarios en Lucha realizan ollas populares en distintos puntos de la provincia como muestra de solidaridad. Las comunidades wichí fueron claras: no vuelven a sus casas sin respuestas concretas, porque regresar en estas condiciones significa seguir conviviendo con el desamparo y la muerte anunciada.