Mientras el calendario occidental marca el año nuevo en pleno verano, los pueblos originarios del hemisferio sur celebran el verdadero reinicio de la vida justo cuando el frío aprieta más fuerte. Entre el 21 y el 24 de junio, comunidades mapuche y guaraní conmemoran el Wiñoy Xipantv (o Wiñoy Tripantu) y el Ara Pyau, sus respectivos años nuevos, marcados por el solsticio de invierno. Lejos de ser una fiesta más, es un momento de renovación profunda: la naturaleza empieza a despertar desde la tierra, los días comienzan a alargarse y, como explica Francisco Huenchumán, integrante de la comunidad Nahuel Pan, "se renueva la naturaleza y nos renovamos las personas".
El Werken del Lof Newen Mapu, Lefxaru Nawel, convocó a toda la sociedad a participar de la ceremonia intercultural que se realizará el 24 de junio en Neuquén capital, en la ruka del barrio Islas Malvinas. Nawel recordó que en la provincia rige por ley el 23 y 24 de junio como días no laborables para el pueblo mapuche, y aclaró que las instituciones no pueden exigir la firma de un Lonko para el trámite: "Es un derecho cultural que lo ejerce cada persona". Además, este viernes 19 se hará un conversatorio informativo para profundizar el carácter intercultural de la celebración.
En Misiones, el mburuvicha guaraní Katri Duarte y la lideresa mapuche Isabel Rodríguez explicaron que el año nuevo originario arranca "en el punto más oscuro y frío del año", cuando la luz empieza a ganarle terreno a la noche. Rodríguez señaló que la biodiversidad inicia su ciclo con la vuelta del sol, y que la tradicional fecha de San Juan fue una reinterpretación cristiana de las fogatas que encendían las comunidades. "Los colonizadores tomaron que celebrábamos San Juan, nada que ver, era el Año Nuevo Mapuche", sostuvo Huenchumán.
En Bariloche, la mesa intercultural territorial sur convoca a un almuerzo comunitario en el Barrio Unión, mientras que en Esquel la comunidad Nahuel Pan planea viajar a Futaleufú, Chile, para un intercambio cultural con hermanos mapuche del otro lado de la cordillera. "Las fronteras no existen para la cultura", afirmó Huenchumán. Las ceremonias incluyen danzas como el jeroji, comidas compartidas y agradecimientos por lo vivido, con pedidos de renovación para el tiempo que viene. Como dice el referente mapuche, la identidad originaria no está perdida, "sino dormida en cada integrante", y cada año despierta con más fuerza.