La comunidad Lule de Salta vive en estado de alerta permanente. María Estela Torres, referente de mujeres indígenas y miembro del pueblo Lule, denuncia que se enteraron por redes sociales y contactos en la legislatura que la Cámara de Diputados había aprobado en media sanción un proyecto para ceder en comodato 9 hectáreas de su territorio ancestral al Tigres Rootbeard Club, un club de rugby de élite ubicado en San Lorenzo. "Esto ocurre entre gallos y medianoche", dispara Torres, señalando que muchos diputados votaron sin saber que ahí viven familias, que siembran maíz, crían animales y mantienen una forma de vida comunitaria que viene de siglos.
El proyecto, que quedó en suspenso tras el paso al Senado, propone construir canchas, vestuarios y piletas de natación en tierras que la comunidad tiene reconocidas por el INAI mediante la resolución 1020, que acredita su posesión ancestral. Pero el gobierno provincial y el municipio de San Lorenzo se lavan las manos: cuando las familias piden servicios, les dicen que depende de Finca Las Costas; cuando reclaman por el territorio, aparece la provincia para cedérselo a privados. "Ellos quieren usar las tierras comunitarias y ahí no preguntan si es de la provincia", denuncia Torres. El colmo: el club tenía una deuda de 10 años que la intendencia le condonó para que pudiera presentar el proyecto.
Detrás de todo, según la comunidad, está el grupo Proyecto Norte, un holding millonario que ya opera en varias provincias. Y no es la primera vez que el poder avanza sobre los Lule: en 2010, el entonces gobernador Urtubey cedió tierras al club Jockey, también de rugby, prometiendo que los hijos de la comunidad podrían usarlo. "Es un deporte de élite, las cuotas son de 200 mil pesos", ironiza Torres. El impacto ambiental es grave: los arroyos que alimentan a la comunidad son desviados para alimentar emprendimientos como el barrio privado San Lorenzo Chico, apodado "La Nueva Dubai", con hotel cinco estrellas, shopping y lago artificial. Mientras tanto, las familias Lule sufren la falta de agua, el acoso de drones sobrevolando sus casas y los insultos de los socios del club cuando pasan en sus camionetas 4x4.
La comunidad se mantiene en asamblea permanente y convoca a una marcha de antorchas este viernes a las 18 en el puente de San Lorenzo, con destino a la municipalidad y la casa del gobernador Sáenz. Piden acompañamiento con escritos, flyers o videos de repudio. "Somos preexistentes al Estado", recuerda Torres. "Nuestras tierras tienen memoria, tienen vida comunitaria, y no se pueden avasallar con lógicas de despojo".