La pregunta parece sencilla, pero define toda una batalla política: cuando los medios de Estados Unidos hablan de apagones, escasez de combustible, alimentos caros o deterioro del sistema de salud en Cuba, ¿dicen también quién aprieta la soga? La investigación del Observatorio de Medios de Cubadebate, citada por El Popular, ofrece una respuesta incómoda para Washington: una parte importante de la propia prensa estadounidense reconoce el cerco económico, comercial, financiero y energético contra Cuba, lo nombra y lo conecta con decisiones del régimen de Donald Trump.
El dato no surge de declaraciones cubanas ni de fuentes aliadas. Sale de la conversación pública de medios estadounidenses en cinco plataformas —X, Facebook, Instagram, YouTube y TikTok— durante más de seis meses. En ese período se registraron 2.191 publicaciones sobre Cuba, con 7,19 millones de acciones y 155,2 millones de visualizaciones. No estamos ante un debate marginal: hablamos de un volumen de contenido capaz de formar opinión en millones de personas. De esas publicaciones, 231 reconocieron el cerco: el 41,3% del total. De cada diez publicaciones sobre la crisis, cuatro dijeron que detrás del deterioro hay bloqueo, embargo petrolero, sanciones o presión económica de Washington.
El reconocimiento del cerco no aparece únicamente en espacios alternativos. Medios de gran peso dentro del sistema estadounidense —The New York Times, CNN y ABC News— describieron el “bloqueo petrolero” y sus efectos sobre la vida diaria: apagones, desabastecimiento, suspensión de clases y afectaciones en la salud pública. Sin embargo, el sesgo principal está en contar el daño sin contar la causa. No es lo mismo decir que hay apagones que decir por qué se agravaron. Cuando se analiza la atribución de causas, 120 publicaciones atribuyen la crisis al cerco estadounidense, mientras apenas 24 responsabilizan a La Habana. La atribución al cerco quintuplica la atribución interna.
La investigación también revela que las publicaciones que reconocen el cerco generan casi el doble de interacción: 5.623 acciones por publicación frente a 2.940. Nombrar el bloqueo no espanta al público estadounidense; lo moviliza más. El reclamo contra el bloqueo no se sostiene solo en la denuncia del pueblo y el gobierno cubano, sino también en datos de la conversación pública estadounidense. La propia prensa de Estados Unidos conoce el cerco, lo nombra, lo atribuye a decisiones de Washington y comprueba que el público responde cuando se explica esa conexión. La batalla comunicacional consiste en impedir que el sufrimiento cotidiano del pueblo cubano sea narrado sin causa, sin responsables y sin historia.