HUNGRÍA LE CORTA LA CABEZA AL ÚLTIMO MUÑECO DE ORBAN
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HUNGRÍA LE CORTA LA CABEZA AL ÚLTIMO MUÑECO DE ORBAN

(★) .- El Parlamento húngaro aprobó una enmienda constitucional para echar al presidente Sulyok, ficha del régimen anterior. Magyar va con todo: reforma de medios, límite a jueces y fin de la impunidad.

El Parlamento de Hungría votó este lunes una enmienda constitucional que apunta directo a la cabeza de Tamás Sulyok, el presidente heredado de Viktor Orbán. Con 139 votos a favor y apenas seis en contra —los diputados de Fidesz se rajaron y no participaron—, el primer ministro Péter Magyar cumple su promesa más polémica: cortar el mandato de Sulyok, a quien acusa de ser una "marioneta" del anterior régimen. "Sería una traición a la nación húngara si no modificáramos esta Constitución", soltó Magyar antes de la votación.
Sulyok, que juró que no renunciaba, tiene cinco días para firmar su propia destitución o mandar la enmienda al Tribunal Constitucional. Pero Magyar ya le advirtió: si no firma, arranca un procedimiento de destitución y el Parlamento elige a otro presidente. La reforma no solo apunta a Sulyok: pone un límite de 12 años para los diputados, jubila a los jueces del Tribunal Constitucional mayores de 70 años —adiós a Péter Polt, aliado de Orbán— y crea una Oficina Nacional para recuperar bienes públicos y combatir la corrupción. Todo esto mientras el partido de Orbán, Fidesz, grita "tiranía" y se hace el ofendido.
La ofensiva de Magyar no arrancó hoy. Desde que asumió el 9 de mayo, después de pulverizar a Orbán en las urnas, viene aplicando la "Operación Fuego Purificador": desmanteló la Oficina de Protección de la Soberanía que perseguía voces críticas, reformó los medios públicos —sacó del aire los noticieros propagandísticos— y cortó la plata estatal que mantenía vivos a los medios de los oligarcas de Fidesz. Hasta Human Rights Watch reconoce que Magyar tiene mandato para reparar el Estado de derecho, aunque le pide no saltarse garantías. El ex presidente del Tribunal Supremo András Baka lo justifica: "Hungría se convirtió en un Estado capturado". Y el 67% de los húngaros quiere que Sulyok se vaya. La lección es clara: si dejás a la derecha enquistada en las instituciones, después te pasa lo que al peronismo. Magyar no está para medias tintas.