La expansión de la minería en Argentina tiene en vilo a comunidades y organizaciones ambientalistas. La reactivación del tratado minero con Chile, el avance de proyectos de cobre y litio, y la presión sobre salares, glaciares, humedales y áreas protegidas reavivan el debate sobre los costos ambientales de la transición energética. Investigaciones periodísticas documentan preocupaciones por posibles impactos sobre las fuentes de agua, ecosistemas estratégicos y territorios indígenas, mientras las comunidades locales exigen evaluaciones ambientales más rigurosas.
Empresas chinas consolidan sus operaciones en la región sin transparencia ni consulta previa. En Argentina, que concentra más del 17% de las reservas mundiales de litio, existen numerosos proyectos emplazados sobre sitios protegidos por la convención Ramsar. Vanina Corral, investigadora de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), señala que los Estudios de Impacto Ambiental no se alinean con los estándares de la Ley General del Ambiente: la información suele ser parcial y ambigua. En Fiambalá, Catamarca, el proyecto Tres Quebradas de la china Zijin-Liex opera desde 2017. Habitantes denuncian cambios en el paisaje y una preocupante disminución del agua en lagunas altoandinas. El caudal de la Laguna Verde habría descendido hasta cinco metros.
La reactivación del tratado minero entre Chile y Argentina también enciende alarmas. Científicos y organizaciones alertan sobre los riesgos para glaciares, ecosistemas periglaciales y reservas estratégicas de agua que abastecen a millones de personas. El acuerdo fue diseñado hace casi 30 años y no contempla los profundos cambios climáticos que transformaron la cordillera. En Argentina, 21 proyectos mineros se ubican dentro o cerca de áreas protegidas. Cinco de ellos están en el Parque Nacional San Guillermo, declarado Reserva de la Biósfera por la Unesco. En Salta, la Reserva Natural Los Andes, el área protegida más grande de la provincia, lleva más de 40 años sin un plan de manejo efectivo mientras 14 proyectos mineros se superponen con salares dentro de su territorio.