El sistema alimentario global no funciona mal: funciona exactamente como el capitalismo lo diseñó. Tierra, agua, semillas, trabajo y alimentos fueron convertidos en mercancías con fines de lucro, mientras comunidades del campo enfrentan apropiación de tierras, endeudamiento, desplazamiento forzado y explotación. El FMI, el Banco Mundial y la OMC subordinan los sistemas alimentarios al capital global mediante ajuste estructural, liberalización y desregulación.
En marzo de 2026, La Vía Campesina se reunió en Yaundé, Camerún, para oponerse a la Conferencia Ministerial de la OMC. Representantes de África, Américas, Europa, Asia y el mundo árabe participaron en una semana de debates que culminó con la Declaración de Yaundé: un llamado a desmantelar el sistema actual y construir uno nuevo basado en soberanía alimentaria y derechos humanos. Adama Bundu, del Sindicato Nacional de Agricultores de Canadá, afirmó que ninguna reforma puede transformar la OMC en una institución al servicio de los pueblos.
El principio fundamental es que la comida es un derecho, no una mercancía. La soberanía alimentaria rechaza esa lógica y afirma el derecho de los pueblos a definir sus propios sistemas alimentarios. Entre las iniciativas campesinas están las reservas de alimentos, la prohibición de vender por debajo del costo de producción y la lucha contra la especulación. En Canadá, el sistema de gestión de la oferta demuestra que una agricultura sostenible no debe regirse exclusivamente por intereses corporativos.
La Declaración representa un despertar ante la violencia del neoliberalismo, que reemplazó proyectos descoloniales basados en reforma agraria y autodeterminación. El encuentro también mostró un resurgimiento del feminismo anticapitalista: las mujeres campesinas, que conocen las cadenas alimentarias locales, estuvieron en primera línea liderando los movimientos. Un sistema comercial basado en soberanía alimentaria protegería los mercados internos, fortalecería a las comunidades vulnerables y pondría los derechos humanos como principio rector, con los pueblos indígenas como guardianes de la biodiversidad y líderes en su recuperación.