Uno agarra el diario y ya quiere pegarse un tiro en el pie, pero con la inflación no te alcanza ni para la bala. Clarín nos receta dosis homeopáticas de esperanza con el FMI: "La jefa del Fondo respaldó el programa económico". Claro, porque si la señora que viene a cobrarle la hipoteca a tu abuela te dice que estás haciendo bien los deberes, todo marcha sobre rieles. Después de 30 años de neoliberladas, los muchachos de Clarín todavía creen que una conferencia de prensa con Caputo (el mismo que quebró a medio país en 2018) es un gesto de confianza.
Y mientras tanto, en Tiempo Argentino intentan explicar con gráficos de torta que "pese a una leve recuperación, hay alerta hasta el miércoles". Hermoso, el optimismo de izquierda: "No te mueras hoy, que tal vez el jueves viene alguien y te da un vaso de agua". Un medio que titula "Plusvalía y explotación" pero después te ofrece "Escapadas para todos los gustos y bolsillos"... ¿con qué plata, muchachos? ¿Con los pesos que se devalúan mientras escriben la nota?
La prensa masiva argentina es básicamente una pelea entre el que te miente con estadísticas del FMI y el que te dice la verdad pero sin solución. Uno te vende el paraíso con ajuste, el otro te describe el infierno con términos marxistas.
El único titular honesto lo pone un cartel en la calle: "Se vende todo, me voy". Y tiene más claridad conceptual que todos los editoriales juntos.
Porque la realidad es una motosierra, y los medios son los que deciden si afilarla o cubrirla de terciopelo.