En San Antonio de Obligado, Santa Fe, un equipo de antropólogos exhumó dos esqueletos indígenas con manos atadas a la espalda y pies sujetos. El trabajo, realizado por el colectivo GUIAS junto al Equipo Argentino de Antropología Forense, confirma lo denunciado en 1887 por el padre Hermete Constanzi: un episodio de violencia estatal oculto durante casi 140 años.
Fernando Pepe, antropólogo de GUIAS, explicó que los restos aparecieron en una fosa detectada en septiembre de 2023, pero recién ahora pudo excavarse por completo. La falta de financiamiento del Consejo de la Magistratura demoró las tareas, retomadas este año con apoyo del EAAF. "Estaban claramente con los brazos en una postura que indicaba que estaban detrás de las caderas, las manos atadas", señaló Pepe.
El contexto histórico es escalofriante. En 1884, en la reducción de San Antonio de Obligado, Constanzi anotó en un librito de defunciones que el ejército había reducido a once personas de la comunidad, atadas de pies y manos, y que esa noche fueron fusiladas. Otro grupo fue capturado, asesinado y quemado. El sacerdote les dio sepultura. Esa denuncia impulsó una causa penal que en 2020 derivó en el primer juicio por la verdad de una masacre indígena en Argentina.
Las comunidades qom y mocoví vivieron la exhumación con una intensidad emocional desgarradora. Pepe describió llantos y conmoción entre los presentes, incluidos niños y ancianos. El antropólogo subrayó que estos crímenes son de lesa humanidad y no prescriben, y que la reparación debe llegar del Estado nacional. "No es que estamos haciendo arqueología por hobby", aclaró, "es la ciencia al servicio de los pueblos". Los restos quedaron a resguardo de Gendarmería y serán analizados en San Lorenzo para determinar sexo, edad y otros datos, en un camino que recién comienza.