El Primer Encuentro Iberoamericano sobre Trabajo Doméstico, realizado el 18 y 19 de agosto en el Parlamento, reunió a autoridades, sindicatos y organismos internacionales para conmemorar las dos décadas de la Ley Nº 18.065. La norma, que en noviembre cumplirá 20 años, significó un punto de inflexión al reconocer derechos laborales básicos para un sector históricamente invisibilizado, como la jornada de ocho horas, el descanso semanal y la indemnización por despido.
Las celebraciones estuvieron atravesadas por una cifra que marcó la agenda: unas 45.000 personas aún trabajan sin aportar a la seguridad social. La presidenta del Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas (SUTD), Laura Rivero, señaló que, si bien hay 55.000 trabajadoras afiliadas, la informalidad persiste como uno de los principales desafíos, junto a la falta de inspección y la necesidad de una jubilación digna.
Los registros del encuentro coinciden en que la formalización es un logro concreto. La directora del Banco de Previsión Social (BPS), Ana Clara Boussés, destacó que actualmente hay 76.000 puestos cotizantes y valoró la incorporación de las tres categorías laborales acordadas en la negociación colectiva de diciembre: General, Cocina y Cuidados. Para Rivero, esa distinción es un reconocimiento a la lucha sindical, aunque advirtió que aún quedan subcategorías por definir, como la diferenciación entre el cuidado de niñas, niños y personas con discapacidad.
El subsecretario de Trabajo, Hugo Barreto, definió el futuro del sector como un doble camino: el derecho al salario y el derecho a la protección social. En esa línea, el encuentro también sirvió para analizar experiencias de otros países iberoamericanos en sintonía con el Convenio 189 de la OIT.
En el cierre, el presidente Yamandú Orsi participó del matasellado del primer sello mundial conmemorativo de la ley. La imagen del evento deja en claro que el reconocimiento formal convive con una deuda estructural: el trabajo doméstico sigue siendo un terreno donde la conquista de derechos depende de la organización sindical y de la voluntad política para hacerlos cumplir.