EL RÍO QUE ALIMENTA A 20 MILLONES DE PERSONAS SE PREPARA PARA UN FUTURO DE SEQUÍAS EXTREMAS
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EL RÍO QUE ALIMENTA A 20 MILLONES DE PERSONAS SE PREPARA PARA UN FUTURO DE SEQUÍAS EXTREMAS

(★) .- Un estudio científico proyecta estiajes más largos y hasta siete veces más severos en la cuenca del Paraíba do Sul hacia fines de siglo, lo que enciende las alarmas sobre la planificación hídrica en el Sudeste de Brasil.

La cuenca del río Paraíba do Sul, que abastece a unos 20 millones de habitantes entre Río de Janeiro y San Pablo, enfrentará un escenario climático complejo: sequías menos frecuentes pero mucho más duraderas y agresivas. Así lo revela un artículo publicado en la Revista Brasileira de Recursos Hídricos, que aplicó por primera vez en esta región un índice propio de representación de sequías, el Drip, capaz de reducir las incertidumbres climáticas hasta en un 70%.
El estudio, elaborado por la Universidad del Estado de Río de Janeiro (Uerj) y la Fundación Cearense de Meteorología y Recursos Hídricos (Funceme), proyecta que en la subcuenca del Paraibuna la duración de la estiaje podría saltar de ocho meses a más de dos años continuos. En el escenario más pesimista, la severidad de los eventos en el punto de transferencia de agua a Río de Janeiro, en Santa Cecília, treparía de 7,9 puntos históricos a 58.
Uno de los autores, Lucas Almeida, advierte que el mayor espaciamiento entre crisis genera un riesgo político: la memoria corta del poder público. "Aprovechar los períodos tranquilos para prepararse es fundamental", sostiene. La cuenca abarca 62.074 km² y 184 municipios, con reservorios que también se conectan al sistema Cantareira, vital para San Pablo. La región ya sufrió dos grandes crisis en 15 años; la de 2014-2015 fue la peor desde 1931, y este año la ANA registró el 11º menor volumen desde 1998.
Durante la emergencia pasada, el accionar coordinado entre estados y el revezamiento de reservorios funcionó, pero Almeida insiste en que se necesitan soluciones perennes: inversión en infraestructura, reuso del agua y planificación continua. San Pablo y Río de Janeiro avanzan con programas de recuperación de ríos, aunque el desafío de fondo es no esperar a que vuelva la sed para actuar.