La creación de los asentamientos 15 de Abril y Terra Abençoada en la Fazenda São Cristóvão, en Campos dos Goitacazes, marca un hito en la política agraria del estado. El anuncio, enmarcado en el programa Terra da Gente, reunió a unas 600 personas y beneficiará a cerca de 95 familias de trabajadores rurales que ya habitaban el lugar en condiciones extremas. Las crónicas del evento destacan que, a diferencia de otros mecanismos, el acceso a la tierra se logró por la vía de la adjudicación de áreas pertenecientes al grupo Othon, un camino que la ministra de Desarrollo Agrario, Fernanda Machiaveli, celebró como una conquista.
Las tierras, antes destinadas al monocultivo de caña y con la usina parada, serán restauradas en su reserva legal y destinadas a una producción diversificada de base agroecológica. La ministra describió la situación actual de las familias beneficiadas: viven en barracos de lona, sin estructura sanitaria y compartiendo el espacio con animales. Según su relato, los trabajadores resistieron incluso la presencia policial para permanecer en el área. “Es una historia que involucra coraje, resistencia y fe”, afirmó.
Con la regularización, las familias accederán a un crédito de instalación de 8 mil reales y a otro de 97 mil para la construcción de viviendas, además de líneas de producción y financiamiento del Pronaf. La ministra atribuyó el avance a la prioridad que el régimen de Lula le dio a la reforma agraria, un giro tras años de parálisis en la creación de nuevos asentamientos en el país.
El caso de Campos es significativo porque transforma una deuda privada en política pública: la tierra de un grupo en mora con el Estado pasa a cumplir una función social. La disputa por el uso del suelo en el norte fluminense, históricamente dominado por el latifundio cañero, ahora se dirime con la presencia de la agricultura familiar como destino productivo.