Este miércoles, en el corazón de São Paulo, la memoria de Fidel Castro no se guarda en un museo: se proyecta como un archipiélago de preguntas. El Brasil de Fato lanza oficialmente el documental “Fidel e Cuba Socialista – Queimar os Céus”, una producción que, en pleno centenario del nacimiento del líder, intenta hacer de su pensamiento una brújula para navegar el presente. El evento, que comienza a las 18h en la Livraria Expressão Popular, no será una mera exhibición; la pantalla dará paso a un debate con los realizadores Igor Carvalho y Rodrigo Chagas, acompañados por João Pedro Stedile, del MST, amigo personal de Fidel. La escena tiene algo de afinidad electiva: el verbo del comandante se encuentra con la organicidad del campo brasileño.
La película, filmada principalmente en La Habana y sus alrededores, recorre una década sin Fidel en un país que ya no es el mismo. Las imágenes intentan capturar cómo la obra del líder sobrevive en la educación, la biotecnología y el cooperativismo, mientras la isla enfrenta el endurecimiento del bloqueo estadounidense, la crisis energética y la escasez de combustibles. Aquí no hay nostalgia: hay un intento de comprender cómo las nuevas generaciones de cubanos toman las herramientas del pasado para construir respuestas ante un socialismo que se reinventa entre escombros y resistencias.
El estreno no ocurre en un vacío. La contradicción es brutal y visible: mientras el documental celebra la persistencia de un legado revolucionario, las calles de Cuba padecen las restricciones más severas de las últimas décadas. Esa tensión entre la memoria y la urgencia material es el verdadero corazón del filme. La cita es en la Alameda Nothmann, 806, un punto donde la militancia se reúne para pensar en voz alta si la utopía aún tiene chance de quemar los cielos o si solo queda el rescoldo de una llama que se niega a apagarse.