LESBIANAS OCUPAN EL CENTRO DE LA AGENDA POLÍTICA BRASILEÑA ENTRE MEMORIA, TERRITORIO Y RESISTENCIA
Organización y Lucha

LESBIANAS OCUPAN EL CENTRO DE LA AGENDA POLÍTICA BRASILEÑA ENTRE MEMORIA, TERRITORIO Y RESISTENCIA

(★) .- El 29 de agosto volvió a reunir al movimiento lésbico de Brasil en una jornada doble: celebrar tres décadas de visibilidad y denunciar las violencias que persisten.

Las calles y los documentos del movimiento lésbico brasileño confluyeron este 29 de agosto en una misma certeza: la visibilidad se defiende todos los días. La fecha, instituida en 1996 tras el I Seminario Nacional de Lésbicas (Senale), que reunió a 101 participantes en Río de Janeiro, se celebró con un pie en la memoria y otro en la urgencia política.
Del 2 al 5 de julio, la novena edición del Senale regresó a Río de Janeiro bajo el lema “Lesbianas tejiendo historias, construyendo futuros”, recuperando un espacio de articulación nacional que llevaba 12 años sin realizarse. El encuentro intergeneracional homenajeó a 31 fundadoras y reconoció a cerca de 30 jóvenes que asumen nuevas vocerías. “No se trata de un relevo generacional, sino de construir el movimiento juntas para garantizar que la existencia de las mujeres no sea borrada”, afirmó Drika Cordonet, activista de la Marcha Mundial de las Mujeres.
La agenda no se agota en el reconocimiento simbólico. La periodista Camila Marins fue contundente: “Queremos lesbianas en el presupuesto público, en las políticas públicas, en el Sistema Único de Salud, en el mercado laboral y en las universidades”. Ese reclamo contrasta con avances institucionales como la Política Nacional de Salud Integral para la Comunidad LGBT de 2011, que las participantes consideran insuficiente.
En los territorios rurales, el Colectivo LGBTI del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) vinculó la lucha por la tierra con el derecho a existir con dignidad. Para el colectivo, la Reforma Agraria Popular “debe reconocer y fortalecer la diversidad presente en los territorios”, enfrentando el patriarcado, el racismo y la LGBTI+fobia. La producción agroecológica y el cuidado de semillas criollas aparecen como resistencia política.
El contexto adverso marcó la conmemoración. Las activistas señalaron el avance de sectores ultraconservadores que, aunque dirigen sus ataques hacia la población trans, impactan en los derechos del colectivo lésbico. La memoria de Luana Barbosa dos Reis, mujer negra y lesbiana asesinada en 2016 tras una agresión policial en São Paulo, se erigió como símbolo de la violencia lesbofóbica. Sin políticas públicas que garanticen presupuesto, salud y seguridad, la celebración de la diversidad queda vacía frente a un Estado que aún debe garantizar el derecho a envejecer con dignidad.