Los trabajadores de Fate rechazaron la orden de desalojo dictada por la sala 2 de la Cámara de Apelaciones de San Isidro y se preparan para resistir. La pelea arrancó el 18 de febrero, cuando la empresa avanzó, según el gremio, sin tramitar un Procedimiento Preventivo de Crisis y sin respetar acuerdos de no despidos. Desde entonces la planta funciona como espacio de trabajo y de asamblea permanente. El lockout lo ejecutó Javier Madanes Quintanilla, uno de los hombres más ricos del país, según la fuente. La fábrica no produce neumáticos: produce un modo de estar juntos.
Alejandro Crespo, secretario general del SUTNA, fue tajante. “Estamos ante un disparate jurídico”, dijo durante una conferencia de prensa en la fábrica. Y agregó que el desalojo es “un hecho de violencia sobre los trabajadores que son víctimas de un lockout y están protegiendo sus puestos de trabajo”. El dirigente cuestionó que la Justicia penal se meta en un conflicto laboral: después de explicar que no corresponde, los jueces terminan ordenando el vaciamiento. El sindicato pone todos sus recursos para frenar la medida.
Este lunes 21, organizaciones sociales, políticas y gremiales se concentran en la puerta de la planta. Sectores del sindicalismo combativo, del movimiento estudiantil y referentes como el diputado nacional Nicolás del Caño (PTS-FITU) acompañan. “Estamos movilizados ante esta orden de desalojo”, señaló Del Caño, que viene acompañando la pelea desde el primer día. Las mujeres presentes lo resumieron: “Estamos acá firmes, haciendo el aguante. Kicillof desde el día uno nos dio la espalda. Acá lo estamos esperando”. El gremio llama a organizaciones obreras y periodistas a acercarse a la fábrica. La consigna cierra cualquier duda: “Fate no se cierra”.