OVEJERO Y EL SINDICATO COMO PRIMER SURCO
Reflexión | Analisis Político

OVEJERO Y EL SINDICATO COMO PRIMER SURCO

(★) .- El presidente de CCOO de España habló en Montevideo de migraciones, plataformas y cuidados, y dijo que la batalla cultural se pierde en las redes donde el odio corre más rápido que la verdad.

Félix Ovejero no vino a traer recetas. Vino a un centro de formación de la cooperación española en Montevideo, a un seminario de CCOO y el PIT-CNT, y a decir que la relación entre las dos centrales tiene más de veinte años. De ahí sale una agenda de tres ejes: migraciones, trabajo en plataformas, políticas de cuidados.
Sobre los que llegan, fue claro: vienen en condiciones no deseables. El sindicato tiene que ser el primer lugar de encuentro de esa gente con la realidad uruguaya. Si no, van a parar a otros espacios donde les cuestionan la democracia. Que comprueben que afiliarse sirve. Que escuchen sus problemas, que presten servicios, que la afiliación mejore sus condiciones. Puso el ejemplo de Glovo en España, donde un colectivo venezolano muy antisindical terminó afiliándose porque vio resultados.
El segundo eje es el trabajo en plataformas. Dignificarlo, laboralizarlo. Recordó que en España, con gobierno progresista, se cambió la legislación para reconocer la relación laboral entre repartidores y empresas. Es un sector muy difícil de organizar por la precariedad y por el origen de los trabajadores. Difícil, sí. Pero no imposible.
El tercer eje son los cuidados. Definir una política de Estado con las instituciones uruguayas, pero también una financiación. Sin recursos, advirtió, esa política solo queda en declaraciones. Y lo ató al primer eje: en cuidados son sobre todo mujeres migrantes en situaciones muy precarias. Hay que definir unidades y llevarlas al diálogo social con el gobierno uruguayo.
Cuando le preguntaron por las ultraderechas que cosechan votos entre los propios trabajadores, habló de paradoja. Mencionó Estados Unidos, Europa, las elecciones regionales alemanas, y en América Latina a Argentina, Chile y Colombia. Planteó dos desafíos: diálogo con los partidos progresistas para que acerquen el discurso a la práctica, y entrar de lleno en la comunicación. La batalla cultural, afirmó, la están perdiendo. El dueño de Tesla no gasta una millonada en comprar Twitter para nada. Pero el movimiento obrero ya enfrentó algo así en el siglo XIX y lo ganó con medios alternativos. La fuerza, dijo, es que son mayoría. Y esa mayoría hay que construirla en alianzas, incluso con pequeños empresarios golpeados por las multinacionales.