HISTORIA, PRESENTE Y UNA RED QUE SE TEJE CON HILO DE MEMORIA
Arte y Pensamiento

HISTORIA, PRESENTE Y UNA RED QUE SE TEJE CON HILO DE MEMORIA

(★) .- Felipe Arturo Ávila Espinoza, director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, habla de los años 30 y 40 como quien camina un terreno conocido, de esos que se aprenden con los pies y no con los mapas.

El hombre está convencido de que el vínculo entre pasado, presente y futuro nunca había sido tan visible como ahora. En medio de lo que llama un cambio de época, señala que voltear la mirada hacia la historia se vuelve una necesidad urgente. No por nostalgia. Porque en aquella década el huevo de la serpiente se estaba desarrollando, dice, y la amenaza civilizatoria del nazifascismo que se creía superada vuelve a cobrar actualidad. Lo que pasó entonces —los frentes populares, las alianzas interclasistas, la construcción de otra narrativa— le sirve para pensar el ascenso de lo que nombra como un neofascismo dentro de un capitalismo mucho más sofisticado. Echar la mirada atrás, insiste, no es refugiarse: es ganar terreno para planear un futuro mejor.
El instituto acaba de ser transformado por un decreto de la presidenta Claudia Sheinbaum. Antes se dedicaba a la investigación y divulgación de la historia de México y sus revoluciones. Ahora es un centro público de investigación.
Ya tiene licenciaturas y maestrías. Tendrá doctorados y especialidades.
La apuesta, cuenta Ávila Espinoza, no se queda en formar nuevas generaciones ni en ampliar la investigación en ciencias sociales y humanidades. Quiere ser un punto de encuentro con América Latina. Estrechar lazos con instituciones como Flacso y Clacso, con universidades sudamericanas, centroamericanas, caribeñas y españolas. Armar una red de discusión académica donde entren también activistas, movimientos sociales y gente de gobiernos progresistas. Una red de pensamiento crítico de izquierda, dice, que junte académicos y universidades con quienes trabajan la tierra de la política día a día.
"Es urgente una mirada mucho más vasta, mucho más abarcadora", dice el director. Una reflexión colectiva donde todos tengan algo que aportar. El instituto, sembrado en la historia de las revoluciones mexicanas, abre ahora sus puertas hacia el sur del continente. Como quien prepara la tierra antes de la siembra, y sabe que ningún surco da fruto en soledad.