MUJERES SIN TIERRA BRASILEÑAS PREPARAN JORNADA NACIONAL CONTRA EL AGRO NEGOCIO Y LA VIOLENCIA
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MUJERES SIN TIERRA BRASILEÑAS PREPARAN JORNADA NACIONAL CONTRA EL AGRO NEGOCIO Y LA VIOLENCIA

(★) .- La resistencia campesina se organiza del 8 al 12 de marzo con movilizaciones en todo el país.

Las mujeres del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) lanzan su Jornada Nacional de Luchas bajo la consigna "Reforma Agraria Popular: enfrentar las violencias, ocupar y organizar". La iniciativa denuncia la parálisis estatal en la distribución de tierras y el apoyo gubernamental al agronegocio que profundiza la concentración territorial. Este modelo extractivista genera más crímenes ambientales, hambre y desigualdades estructurales en el campo brasileño.
La coordinadora nacional del sector de Género del MST, Lizandra Guedes, explica que la jornada combinará formación política, organización colectiva y denuncia pública. Las actividades incluirán acciones simbólicas para dialogar con la sociedad sobre la urgencia de la reforma agraria como proyecto popular. Las campesinas articularán tres frentes estratégicos: enfrentamiento a todas las formas de violencia, lucha por la tierra como motor organizativo y fortalecimiento permanente de los territorios mediante cooperativas, escuelas y colectivos de mujeres y personas LGBTI+.
La solidaridad internacional marca otro eje fundamental. Margarida da Silva, de la coordinación nacional, afirma que las mujeres sin tierra defienden la soberanía popular mundial, exigiendo libertad para el presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, además del fin del bloqueo criminal contra Cuba. Esta perspectiva antiimperialista conecta las luchas brasileñas con las resistencias latinoamericanas contra las potencias hegemónicas.
La participación femenina constituye el pilar histórico del MST desde hace más de cuatro décadas. Las campesinas no solo enfrentan la violencia patriarcal y el feminicidio, sino también las estructuras capitalistas y racistas que oprimen los territorios. Su proyecto va más allá de la distribución de tierras: buscan transformar el campo en espacio de emancipación humana, producción de alimentos saludables y construcción de soberanía popular frente al modelo depredador del agronegocio.