En un video polémico difundido por Casa Rosada, la administración libertaria atacó frontalmente las políticas estatales de género, defendiendo el cierre del Ministerio de las Mujeres como un logro. El mensaje oficial propone una salida individualista basada en la "libertad económica y el déficit cero para poner fin a la inflación", según la publicación analizada por Página 12. Esta ofensiva discursiva llega en un contexto donde la violencia de género sigue siendo una realidad cruda: en la provincia de Buenos Aires durante 2025 hubo 78 víctimas de femicidio y más de 146 mil causas penales por violencia de género, según datos citados por El Día.
La estrategia comunicacional del gobierno busca redefinir la lucha feminista, vaciándola de contenido colectivo y transformándola en una cuestión de emprendedurismo individual. El mensaje oficial intenta justificar el desmantelamiento sistemático de las políticas de género implementadas en años anteriores, negando los avances logrados por el ex Ministerio de la Mujer. Esta postura se enmarca en la lógica neoliberal que caracteriza al régimen, donde toda política social es vista como gasto superfluo y toda organización colectiva como amenaza al mercado.
La reacción del gobierno ante el 8M revela una profunda incomodidad con las demandas feministas que cuestionan estructuras de poder. Al tildar de "estafa" al feminismo institucional, el mensaje oficial busca deslegitimar décadas de lucha por derechos conquistados. Esta ofensiva ideológica no es casual: ocurre cuando las mujeres y diversidades enfrentan mayores vulnerabilidades económicas en un contexto de ajuste brutal. La propuesta de sustituir políticas públicas por "libertad económica individual" ignora que la desigualdad de género es estructural y requiere respuestas colectivas, no soluciones de mercado. El ataque al feminismo institucional expresa la esencia reaccionaria de un proyecto que ve en la organización social un obstáculo para su agenda de desregulación total.