La travesía "Salvemos el Paraná y sus humedales" se convirtió en un grito colectivo que resuena en cada puerto del litoral. Desde Las Palmas en Chaco hasta Rosario, donde culminará este sábado 21 de marzo, decenas de organizaciones ambientales, sociales, gremiales y culturales navegan con banderas argentinas que claman "el Paraná en manos argentinas" y "no a los 44 pies". El Foro por la Recuperación del Paraná impulsa esta iniciativa que ya pasó por Paraná, Santa Fe y múltiples localidades ribereñas, generando encuentros con vecinos que debaten sobre el destino del río.
Los participantes denuncian con crudeza el proyecto de profundizar el dragado a 44 pies, calificándolo como un "verdadero ecocidio" que se pretende ejecutar sin estudios de impacto ambiental. El dragado actual en 36 pies ya agudizó la crisis hídrica, provocando taponamiento de bocas, reducción de lagunas y riachos que funcionan como cortafuegos naturales y áreas de reproducción de peces. Esta situación representa un riesgo severo para el acceso al agua como recurso vital y para todo el ecosistema de humedales.
La crítica apunta directamente al modelo extractivista que concibe al Paraná como simple "autopista fluvial" para beneficio de agroexportadoras mayoritariamente extranjeras. Los activistas señalan que estas corporaciones controlan el comercio exterior argentino y promueven un "desarrollo" que solo beneficia a unos pocos, dejando un pasivo ambiental para todos. En cada desembarco, como el realizado en el Balneario Municipal de Paraná, los navegantes despliegan enormes banderas y reciben el apoyo de comunidades que corean "el río no se vende".
La travesía integra propuestas concretas para recuperar el río y su entorno, mostrando que la resistencia no se limita a la denuncia sino que construye alternativas. Con muestras soberanas que grafican el atropello a la soberanía nacional y al ambiente, los participantes demuestran que la defensa del Paraná es inseparable de la defensa de la autonomía nacional frente a intereses transnacionales. Esta movilización fluvial evidencia cómo la lucha ambiental se entrelaza con la reivindicación de soberanía, cuestionando un modelo que sacrifica ecosistemas enteros en el altar del lucro corporativo.