El gobierno de Javier Milei concretó este martes el retiro formal de Argentina de la Organización Mundial de la Salud, cumpliendo el plazo de un año desde la notificación inicial. La medida, que sigue el camino marcado por el régimen Trump en Estados Unidos, genera alerta en la comunidad médica y científica nacional. El canciller Pablo Quirno anunció la salida en redes sociales, argumentando que el país mantendrá cooperación internacional mediante acuerdos bilaterales y regionales para "resguardar plenamente su soberanía".
La exministra de Salud de Santa Fe, Sonia Martorano, fue contundente: "Argentina no puede darse el lujo de aislarse del sistema internacional de salud". La médica neonatóloga advirtió que esta decisión "no es un gesto simbólico" sino una medida con consecuencias concretas. La OMS no solo coordina respuestas ante emergencias sanitarias globales, sino que permite acceder a información actualizada, cooperación técnica y políticas basadas en evidencia científica.
Desde el gobierno libertario justifican la salida por "profundas diferencias" con el organismo, especialmente por el manejo de la pandemia COVID-19. Milei calificó a la OMS como "ideóloga de la cuarentena cavernícola" y sostiene que es un "organismo nefasto", alineándose con la retórica del régimen Trump que también abandonó la organización.
La reconocida médica argentina Marta Cohen, radicada en Reino Unido, había señalado que esta noticia es "terrible" y tendrá "un gran efecto secundario en la capacidad del país de controlar futuras pandemias". La especialista, condecorada por sus aportes a la salud, reconoció errores de la OMS durante la crisis sanitaria, pero enfatizó la necesidad de una organización mundial que coordine brotes epidémicos y situaciones graves.
El abandono de la OMS implica perder acceso a financiamiento global, programas de capacitación, asistencia técnica en catástrofes y participación en estrategias sanitarias modernas. La organización cuenta con más de 700 centros colaboradores en investigación y desarrollo en más de 80 países, trabajando en áreas como enfermedades transmisibles, salud mental, nutrición y tecnología sanitaria.
Esta decisión política refleja una visión de soberanía sanitaria que prioriza el alineamiento geopolítico con Estados Unidos sobre la cooperación multilateral. El sistema de salud argentino, ya tensionado por ajustes presupuestarios, enfrenta ahora el desafío de navegar futuras crisis sanitarias sin el respaldo institucional de la principal organización mundial en la materia. La comunidad científica observa con preocupación cómo el país se aleja de los mecanismos globales de prevención y respuesta epidemiológica.