El Directorio del Banco Central, bajo la conducción de Santiago Bausili, ejecutó una medida que golpea directamente la estructura federal del organismo: el cierre de 12 agencias regionales en distintas provincias. Esta decisión impacta sobre 32 trabajadores que enfrentan incertidumbre laboral y deja en evidencia el proyecto de vaciamiento institucional que impulsa el gobierno de Javier Milei. Las sedes afectadas se encuentran en Bahía Blanca, Comodoro Rivadavia, Formosa, La Rioja, Paraná, Posadas, Río Cuarto, Río Gallegos, Río Grande, Salta, San Juan y Santa Rosa.
Desde el BCRA intentan justificar la medida con argumentos tecnocráticos: hablan de cambios en la operatoria del efectivo, crecimiento de la bancarización y evolución de los medios de pago electrónicos. Sin embargo, el gremio La Bancaria desnuda la verdadera dimensión del ajuste. "Esta medida constituye un nuevo paso en el proceso de reducción de las capacidades operativas y territoriales del Banco", advierten desde la organización sindical que conduce Sergio Palazzo. Las agencias regionales no son estructuras accesorias: cumplen funciones vitales en la distribución y control del efectivo, coordinación del movimiento de billetes y monedas, custodia, provisión a entidades financieras y compensación interbancaria.
La Patagonia queda particularmente desprotegida. Con el cierre de las sedes de Comodoro Rivadavia, Río Gallegos y Río Grande, la región pierde prácticamente toda presencia operativa directa del Banco Central. Esta situación genera interrogantes sobre cómo se garantizará el abastecimiento de efectivo y el control del sistema financiero en zonas alejadas de los grandes centros urbanos. El gremio alerta sobre la concentración de funciones en menos centros operativos y el debilitamiento de capacidades institucionales construidas durante décadas.
La medida se inscribe en el proyecto político de Milei, quien durante su campaña prometió eliminar el Banco Central. Aunque no existe un plan integral detallado, el cierre de agencias representa un paso concreto hacia ese objetivo. Los trabajadores denuncian que "pretender resolver esta situación mediante traslados compulsivos a otras ciudades ignora las realidades familiares, sociales y laborales de quienes sostienen cotidianamente el funcionamiento del Banco". Exigen la revisión inmediata de la decisión, diálogo con las representaciones gremiales y garantía de estabilidad laboral.