La nueva versión del plan motosierra liderado por Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, se prepara para impactar en cuestión de días. Distintos gremios advierten que los despidos son inminentes y tocarían áreas sensibles a partir del 25 de marzo. El sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE), donde se tramitan todos los actos públicos, se encuentra suspendido hasta el martes, lo que sugiere que miles de cesantías y retiros voluntarios quedarán al descubierto el miércoles.
En la Aduana reina la preocupación. El organismo de control, que Sturzenegger tiene en su mira, ya perdió 1500 trabajadores desde que La Libertad Avanza llegó al poder y actualmente cuenta con solo 5 mil empleados. El Sindicato Único del Personal Aduanero alerta que este desguace choca con la realidad geopolítica actual, donde el control de fronteras adquiere valor estratégico. "Las aduanas no solo verifican cargas: también participan en sistemas internacionales de prevención de contrabando, narcotráfico, financiamiento ilícito y tráfico de armas", señalan desde el gremio.
Mercedes Cabezas, secretaria general adjunta de ATE Nacional, revela cifras alarmantes: más de 1500 despidos proyectados en la Secretaría de Trabajo, 500 en el Servicio Meteorológico Nacional, y desguace en el INTI y SENASA. "Seguir destruyendo la política pública perpetúa un sistema perverso de sumisión en la pobreza de miles de argentinos", denuncia la dirigente sindical.
Esta ofensiva contra el empleo estatal se da en un contexto donde el régimen Trump declaró a Irán como enemigo, y este país incluyó a Argentina en su lista de naciones adversarias por su cercanía con Estados Unidos e Israel. Expertos advierten que debilitar la capacidad aduanera en este escenario geopolítico tenso podría tener consecuencias gravísimas para la seguridad nacional.
La estrategia de Sturzenegger refleja la lógica neoliberal extrema del gobierno: desmantelar el Estado bajo el discurso de la eficiencia, ignorando que instituciones como la Aduana cumplen funciones estratégicas que trascienden el mero control burocrático. En tiempos de conflictos globales, reducir capacidades estatales no es solo un ajuste económico, sino una vulnerabilidad geopolítica que compromete la soberanía nacional. La motosierra libertaria corta no solo puestos de trabajo, sino también las defensas institucionales del país.