Visitación Folgueiras de Loyola, nacida en Asturias el 17 de octubre de 1924, se sumó desde los inicios a la asociación fundada en 1977. Su vida cambió para siempre cuando su hijo Roberto y su nuera Dominga fueron detenidos y desaparecidos por las fuerzas armadas de la dictadura cívico-militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983. Este crimen de lesa humanidad marcó el inicio de una incansable militancia que mantuvo hasta sus últimos días, participando activamente en las rondas de los jueves incluso después de cumplir el siglo de vida.
La Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires destacó su trayectoria, recordando que "emprendió una incansable lucha por los derechos humanos junto a sus compañeras". En octubre de 2025, durante la Marcha de los Jueves N° 2.480, el militante Demetrio Iramain le rindió homenaje con un discurso titulado "Visitación y el tiempo", donde subrayó: "Nuestra Visi cumplió 101 años de vida. Lleva 48 años y medio de lucha y un siglo más un año de edad física". Iramain describió su vitalidad: "Se alista en la peluquería, lee el diario Página 12 en papel todos los días, se informa, discute, sigue de cerca todo lo que pasa".
Su compromiso político permaneció intacto. Según su voluntad, no habrá velatorio y sus cenizas serán esparcidas en la Plaza de Mayo, el espacio público que transformó en símbolo de resistencia colectiva. Visitación representó esa generación de mujeres que convirtió el dolor individual en acción colectiva, desafiando al terrorismo de Estado con pañuelos blancos y preguntas incómodas. Su partida deja un vacío en el movimiento de derechos humanos argentino, pero también un ejemplo de coherencia política que atraviesa décadas. En un contexto donde los discursos negacionistas intentan reescribir la historia, figuras como Visitación mantienen viva la memoria como acto de justicia y como advertencia para las generaciones futuras.