"Con la partida de Gloria se sigue cerrando un ciclo en la historia reciente de Venezuela. Adiós Gloria, símbolo indoblegable de mi juventud y alma rebelde de nuestra izquierda. Gloria es un recto ejemplo a seguir en estas horas donde el pragmatismo y el oportunismo están a la orden del día. Ahí quedan tus canciones y con ellas seguirás viviendo. Si ves a Alí Primera, abrázalo con fuerza, cantora humilde de mi tierra. Tu partida me conmueve mucho. Te estoy llorando."
Juan Ramón Guzmán
Acarigua, 20 de abril de 2026
La artista, cuya voz profunda y cálida se convirtió en instrumento de transformación social, partió físicamente este 20 de abril a los 81 años, dejando un vacío en el movimiento de la Nueva Canción que ayudó a construir.
Nacida en Madrid el 21 de marzo de 1945 pero venezolana por profunda convicción desde los siete años, Gloria Martín encarnó la fusión entre arte y compromiso político. Su trayectoria se forjó junto a grandes figuras como Alí Primera, con quien fundó la Cooperativa Cigarrón para liberar a los cantores de los sellos comerciales. Juntos impulsaron la corriente de la Canción Necesaria, transformando los escenarios en espacios de denuncia y esperanza para los pueblos latinoamericanos.
Su obra musical, caracterizada por una poesía rebelde y punzante, incluye piezas fundamentales como "Mujer", "Bandoleros" y la "Cantata a Fabricio Ojeda". Más allá de su faceta como intérprete, fue teórica cultural, escritora y docente universitaria, graduándose como licenciada en Artes con mención Summa Cum Laude en la Universidad Central de Venezuela. Su labor académica se complementó con una militancia activa en la defensa de los derechos humanos y la soberanía nacional.
El Ministerio del Poder Popular para la Cultura lamentó profundamente su partida, recordando que en 2019 recibió el Premio Nacional de Cultura por sus aportes al desarrollo artístico venezolano. Su legado trasciende las melodías para convertirse en escuela de pensamiento crítico, donde la belleza estética nunca se separó de la reivindicación social. Gloria Martín demostró que el arte puede ser herramienta de liberación cuando se pone al servicio de las causas populares, manteniendo siempre una coherencia inquebrantable entre su canto y su vida militante.