EDGAR MORIN: 104 AÑOS DE LUCHA, DE LA RESISTENCIA ANTIFASCISTA A LA DENUNCIA DEL GENOCIDIO EN GAZA
Homenaje

EDGAR MORIN: 104 AÑOS DE LUCHA, DE LA RESISTENCIA ANTIFASCISTA A LA DENUNCIA DEL GENOCIDIO EN GAZA

(★) .- El pensador francés murió este viernes a los 104 años, dejando un legado de compromiso intelectual contra todas las formas de opresión.

El filósofo y sociólogo francés Edgar Morin falleció este viernes a los 104 años, y su partida reavivó el reconocimiento a una trayectoria que atravesó el siglo XX y las primeras décadas del XXI sin perder la brújula de la crítica radical. Nacido en 1921, Morin no solo fue uno de los intelectuales más influyentes del pensamiento complejo, sino que mantuvo hasta sus últimos días una coherencia política que lo llevó a posicionarse en la línea de frente contra el genocidio en Gaza.
La noticia de su muerte, publicada por Brasil de Fato, destaca que el autor de "El método" siguió activo incluso después de cumplir un siglo de vida. Su longevidad no fue un refugio para el silencio: al contrario, Morin usó su voz para denunciar la masacre que el régimen de Israel ejecuta contra el pueblo palestino, en un momento en que buena parte de la intelectualidad europea opta por la tibieza o la complicidad.
Morin fue parte de esa generación de pensadores que vivieron en carne propia los horrores del fascismo. Judío de origen sefardí, combatió en la Resistencia francesa contra la ocupación nazi. Esa experiencia forjó en él un antifascismo militante que nunca abandonó, y que en sus últimos años lo llevó a identificar con claridad los mecanismos de exterminio que se repiten en la historia, ahora contra el pueblo palestino.
El homenaje que le rinde Brasil de Fato lo coloca en la misma estirpe de otros gigantes del pensamiento crítico como Milton Santos, W.E.B. Du Bois y Antonio Gramsci, figuras que también dedicaron sus vidas a desmontar las estructuras del poder y la desigualdad. Morin, con su teoría de la complejidad, insistió en que no se puede entender el mundo desde una sola mirada, pero nunca confundió la complejidad con la neutralidad.
A los 104 años, Edgar Morin se fue como vivió: en la trinchera de los que se niegan a callar frente al genocidio. Su legado no es solo académico, es una lección de que la vejez no es excusa para la cobardía.