RAÚL ES CUBA Y A CUBA NO SE TOCA: DÍAZ-CANEL CONTRA EL BLOQUEO Y LA INFAMIA IMPERIAL
Homenaje

RAÚL ES CUBA Y A CUBA NO SE TOCA: DÍAZ-CANEL CONTRA EL BLOQUEO Y LA INFAMIA IMPERIAL

(★) .- En el 95 cumpleaños de Raúl Castro y el 65 aniversario del Ministerio del Interior, el presidente cubano denunció el genocidio energético de Estados Unidos y reafirmó que la isla no se rinde.

El presidente Miguel Díaz-Canel encabezó el acto por el 95 cumpleaños del General de Ejército Raúl Castro Ruz y el aniversario 65 del Ministerio del Interior, en el Teatro Karl Marx. Allí celebró el vínculo entre la obra revolucionaria y su líder histórico, destacando que la creación del MININT hunde sus raíces en las estructuras de inteligencia que el propio Raúl fundó durante la lucha guerrillera en el Segundo Frente Oriental, cuando con apenas 27 años firmó la orden de crear un cuerpo secreto para proteger a las fuerzas rebeldes. Esa temprana concepción de alerta defensiva, dijo, ha acompañado a Raúl toda su vida.
Díaz-Canel arremetió contra las "canallescas calumnias" que desde el "cubil mafioso de la Florida" se lanzan contra el general de ejército, y celebró que el pueblo haya respondido con la consigna "Raúl es Raúl", inspirada en la frase que él mismo usó para Fidel. "Raúl es Cuba y a Cuba no se toca", sentenció, mientras denunciaba el "genocidio en forma de bloqueo energético" que aplica el gobierno estadounidense, impidiendo la llegada de combustible a la isla. Según el mandatario, en los primeros cinco meses del año solo llegó un barco de los 40 necesarios, una asfixia que busca provocar una crisis humanitaria.
El discurso también reivindicó la dimensión internacionalista de Raúl Castro, recordando su papel como artífice de la proclama de América Latina como zona de paz, mediador en los diálogos de Colombia y facilitador del histórico encuentro entre la Iglesia católica y la ortodoxa rusa. Frente a la "doctrina Monroe" restaurada por el imperio, Díaz-Canel advirtió que Cuba no provoca ni agrede, pero que si la patria es atacada "habrá combate decidido y firme". En un contexto de amenazas militares y sanciones, el presidente cerró con un mensaje claro: la Revolución no se rinde, y la confianza en la victoria sigue intacta.