Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional, lanzó duras críticas contra la CGT por convocar un paro general sin movilización. "Hay dirigentes que le tienen miedo a la calle y los trabajadores no merecen pagar el costo de ese temor", afirmó el referente sindical. La Asociación Trabajadores del Estado confirmó que realizará un paro con movilización frente al Congreso el mismo día en que la Cámara de Diputados trate el proyecto que, según denuncian, pone en riesgo derechos adquiridos.
Aguiar fue contundente al señalar que "con paros domingueros no vamos a frenar la reforma laboral y menos el programa de ajuste brutal". El dirigente explicó que la decisión de convocar a un paro con movilización responde a la necesidad de evitar que el Congreso se quede sin la presión de la calle, lo que facilitaría el avance legislativo del oficialismo. La CTA también convocó a un paro y movilización para el jueves, con concentración en Avenida de Mayo e Yrigoyen.
La estrategia sindical se apoya en el rechazo a la totalidad de la reforma laboral. Aguiar sostuvo que "toda la ley de principio a final nos perjudica", rechazando cualquier intento de acuerdo parcial. Hugo Yasky, secretario general de la CTA de los Trabajadores, calificó la iniciativa como "una ley diseñada para favorecer a las grandes corporaciones" que apunta a consolidar "un esquema social regresivo, basado en la flexibilización y la precarización laboral".
La adhesión de los gremios del transporte garantiza la interrupción total de colectivos, trenes, subtes y taxis en todo el país. Esta será la cuarta medida de fuerza general enfrentada por el gobierno de Javier Milei en poco más de dos años, un indicador de la presión social y gremial que atraviesa la gestión. La fractura expuesta entre quienes apuestan a la movilización callejera y quienes prefieren medidas simbólicas refleja tensiones profundas sobre cómo enfrentar un proyecto que, según los sindicatos, busca desmantelar décadas de conquistas laborales. Sin dudas, los paros, deben ser activos y con el pueblo en la calle, que es a lo que le temen las burguesías entreguistas.