EL PULÓVER QUE TEJÍA LA HISTORIA: TEXTILANA ENTRA EN CONCURSO Y 300 FAMILIAS QUEDAN EN LA INCERTIDUMBRE
Política Neoliberal

EL PULÓVER QUE TEJÍA LA HISTORIA: TEXTILANA ENTRA EN CONCURSO Y 300 FAMILIAS QUEDAN EN LA INCERTIDUMBRE

(★) .- La emblemática marca Mauro Sergio pidió auxilio judicial mientras el consumo se derrumba y las importaciones aprietan.

Textilana S.A., la firma marplatense dueña de la marca Mauro Sergio, pidió la apertura de su concurso preventivo de acreedores. Detrás del comunicado corporativo que habla de "reordenamiento estratégico" hay una realidad que duele: 300 familias trabajadoras de Mar del Plata miran el futuro con los dientes apretados. La empresa, con más de 45 años de historia, no pudo esquivar la tormenta perfecta que combina caída del consumo, importaciones desreguladas y un contexto macro que no da tregua.
Los números cantan. En noviembre pasado, la firma ya había suspendido a 175 operarios hasta marzo. Recién el 1 de abril volvieron a sus puestos, pero la calma duró poco. Mauro Galván, de la Comisión Interna de Textilana, fue crudo: "La gente ya no gasta nada. A eso hay que sumarle las importaciones. Los gerentes no saben qué va a pasar porque se están cerrando las ventanas de crédito". El invierno pasado ya habían rajado a 50 trabajadores y las ventas cayeron entre 15 y 20 por ciento. El stock se acumulaba como una losa.
La empresa asegura que quiere "garantizar la plena operatividad" y "proteger el valor de la marca". Pero en el piso de la fábrica, de los 300 laburantes, apenas 60 estaban haciendo tareas desde noviembre. El concurso preventivo permite renegociar deudas bajo supervisión judicial, una herramienta para esquivar la quiebra. Sin embargo, la pregunta que flota en el aire marplatense es si alcanzará para sostener los puestos de trabajo.
Textilana no es un caso aislado. Es el síntoma de una industria textil que se desangra. La apertura importadora y la caída del poder adquisitivo pegaron donde más duele: en el laburo nacional. Mientras el régimen Trump empuja su modelo de proteccionismo feroz, acá se aplica la receta inversa: abrir las compuertas y que la producción local se las arregle. El resultado son 300 familias preguntándose si el próximo invierno tendrán un sueldo para comprar el pulóver que ellas mismas tejen.