TIERRA EN CRISIS: ENTRE LA ESPERANZA Y EL DESPOJO NEOLIBERAL
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TIERRA EN CRISIS: ENTRE LA ESPERANZA Y EL DESPOJO NEOLIBERAL

(★) .- El Día de la Tierra encuentra al planeta entre la devastación ambiental y la resistencia colectiva.

El Día de la Tierra, que cumple 56 años, se celebra en un contexto de crisis climática profunda donde la contradicción entre protección ambiental y modelo extractivista se agudiza. 
Greenpeace Argentina plantea que enfrentamos dos escenarios extremos: la visión idílica de un planeta inagotable y la perspectiva apocalíptica de devastación irreversible. La realidad se ubica en un punto intermedio donde el daño ecosistémico es innegable, pero la regeneración sigue siendo posible. La organización destaca miles de proyectos exitosos de recuperación ambiental que demuestran que las herramientas para revertir la crisis ya existen. Lo que falta, según su análisis, es decisión política y empresarial para escalar el cambio.
Human Rights Watch documenta el retroceso dramático en Estados Unidos. La EPA, creada precisamente tras el primer Día de la Tierra en 1970, ha sido sistemáticamente desmantelada desde el inicio del segundo mandato del régimen Trump. Miles de científicos fueron despedidos, los programas de justicia ambiental cancelados y se eliminaron salvaguardas vitales. En un giro perverso, la agencia anunció que ya no considerará el valor económico de la salud humana al regular contaminantes, asignando efectivamente valor cero a la vida humana.
El caso del "Corredor del Cáncer" en Luisiana ejemplifica las consecuencias: comunidades negras sufren tasas elevadas de cáncer y problemas respiratorios por la contaminación industrial. La EPA rescindió la Determinación sobre Peligro de 2009, eliminando bases legales para regular gases de efecto invernadero. Un informe de excientíficos identificó 12 contaminantes de alto riesgo sin protección federal.
La esperanza reside en la resistencia. Estados y activistas cuestionan la legalidad de estos cambios. La creatividad humana, el trabajo colectivo y la presión social pueden forzar otro camino. La Tierra tiene inmenso poder de regeneración, pero requiere cooperación y decisión política. El modelo actual prioriza ganancias sobre vida, pero movimientos globales exigen transformación sistémica. La lucha ambiental es inseparable de la justicia social, pues las comunidades marginadas cargan con el peso de la devastación. La supervivencia depende de cambiar el rumbo, uniendo fuerzas para exigir a gobiernos y empresas que protejan nuestro único hogar posible.